Un niño asiduo a los dibujos animados con contenidos violentos no necesariamente podría presentar una conducta agresiva. Esto, debido a que los preescolares presentan una comprensión limitada de lo que ven en la pantalla, y un razonamiento moral algo más sofisticado.
Es lo que relevó un estudio de EE.UU. y agregó que los niños reconocen que diferentes personajes de las caricaturas, como Bob Esponja o Batman, habitan en el mundo de la ficción y que sus acciones son posibles allí, pero no en la vida real.
Según el reporte, los preescolares se concentran más en acciones específicas y no en las motivaciones de los personajes, que serían las que dan pie para la imitación. De todas maneras, connotan negativamente la violencia.
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