Dicen que los chicos malos lo pasan mejor, y si hay algo más patente para demostrarlo es la industria de los videojuegos. Luego de años rescatando princesas y defendiendo pueblos, los juegos más populares terminaron siendo aquellos en los que se adopta el rol del malo de la película.
El éxito de series como Grand Theft Auto ha demostrado precisamente que los jugadores buscan escapar, al menos por un instante, de las reglas del mundo real y ser por un momento un bandido rebelde. Sólo así puede explicarse el fenómeno que actualmente ha desplazado a las mascotas, superhéroes y encuestas de las redes sociales.
Se trata de los juegos de mafiosos, una moda que se propaga por la red como el último gran fenómeno que tiene a los usuarios controlando negocios y planificando venganzas las 24 horas del día.
TRAFICANDO EN FACEBOOK
Los juegos de mafiosos no son como uno se los imagina. No necesitan consolas, no tienen gráficos animados ni requieren de complejos controles. Son una versión actualizada y adaptada a las redes sociales de los clásicos juegos de rol.
En vez de avanzar por niveles y controlar un personaje, los juegos de mafia permiten al usuario crear su propia organización criminal para tomar control de algún tipo de negocio ficticio, como drogas, armas o alcohol. ¿Cómo se hace esto? "Reclutando" amigos, a los que se les envía una invitación para unirse a "la familia".
Mientras más amigos se unan al grupo más poder se tiene, se va generando más experiencia y se puede empezar a pelear con otras bandas para ganar el control de alguna de las zonas de la ciudad. Luego los negocios generan dinero, el que puede usarse para comprar mejores armas, vehículos y artículos que mejoran las estadísticas de un grupo para que sus ataques sean más eficientes y el resto produzca menos daño.
Pero como en toda mafia, existe también el riesgo de ser derrocado por la ambición de algún compañero, pues al final el único objetivo para el jugador es aumentar su estatus, su ego y su ambición de poder. Así, no sólo hay que tener cuidado con lo que el resto hace, sino también con el grupo que te rodea.
Son esos elementos, además del sueño de vivir la vida de un mafioso, los que tienen a este tipo de aplicaciones al tope de las listas en las redes sociales. Mafia Wars, creado por Zynga, tiene 15 millones de usuarios en Facebook, Mobsters es el juego más usado en MySpace y hasta Twitter tiene su propio "140 Mafia". En total, se estima que hay 30 juegos diferentes con el mismo tema, sólo en Facebook y MySpace.
QUE PAREZCA UN ACCIDENTE
No es difícil entender por qué este tipo de juegos se ha hecho tan popular. Todo está en la mezcla de las emociones que todas las personas llegan a sentir y en el gran uso de las plataformas sociales.
El factor emocional no es menor. Además de la ambición, los juegos de mafia se mueven con sólo un gran motor: la venganza. Y no se trata de pandillas que intentarán recuperar lo que perdieron en un día de descuido, sino también la posibilidad de traicionarse dentro de los grupos.
Existen listas "secretas" enviadas a través de mensajes privados en las que se ofrece dinero por eliminar cierto objetivo, lo que obliga a comenzar todo de nuevo. Y los jugadores eliminados son capaces de inventar una nueva identidad y subir nuevamente hasta la cima con tal de matar a quien los eliminó.
Otra de sus ventajas es que requieren muy poco tiempo de uso. En menos de cinco minutos un usuario puede gestionar todos los recursos de un día, tener batallas y reclutar más personas. Esto lo hace ideal tanto para gente que no tiene mucho tiempo como para dispositivos móviles.
Y al estar hechos en formato web y en redes sociales, los juegos pueden seguir modificándose con el tiempo, eliminando así la posibilidad de que se vuelva monótono.
Tal ha sido el impacto de este tipo de juegos, que entre las mismas compañías se han creado especies de "matonajes": ya hay tres demandas judiciales entre las mismas creadoras de estos juegos por supuestas copias de nombres y de estilos de juegos. Pero eso es una mafia aparte.