Los pantalones en la cintura, los calzoncillos bajo los pantalones (sin ningún borde a la vista), las zapatillas de un solo color al estilo clásico-sobrio-sencillo, y las poleras de piqué y sweaters de lana shetland también... Admítalo, como que esta tribu le está tincando más de lo que esperaba y está pensando seriamente en dejar este artículo a mano, es decir, justo por donde pasa su destartalado y mal vestido hijo adolescente.
Porque de lo que se trata esta historia es de que comienza a surgir un nuevo estilo entre los adolescentes chilenos: vestirse preppy o ser un preppy. "Todos en mi curso son ahora como ordenados para vestirse, menos uno que es más pokemón", dice Benjamín (16), del colegio San Benito. Y Francisco (19) cuenta que mucho de lo que usa él o sus amigos lo sacan del closet del papá.
Pero ser preppy, es bastante más que vestirse "bien", aunque ese es uno de los elementos más característicos de esta tribu que rescata un viejo concepto que surgió en Estados Unidos en los 60 y 70, y que hace referencia a los WASP (blanco, anglosajón y protestante) de la costa este, que estaban en los colegios privados, las preps o preparatorias.
Hoy un preppy es parte de una subcultura que no se rebela frente a los padres y sí frente al estilo de los de su misma generación; que rescata algunos signos de formalidad en el vestir y el actuar que fueron de sus abuelos o padres, y que se opone a las tribus que imperaba hasta ahora y que buscaba su razón de ser en la calle, como lo hicieron -y lo hacen aún- el hip hop o el reggaeton.
En este revival de algunas pautas culturales arraigadas en los padres, estos jóvenes valoran más los gestos de "buena educación" que tiene que ver, por ejemplo, con la caballerosidad, es decir, abrir las puertas, dejar pasar primero a las mujeres y contestar a las invitaciones. Y, también, valoran "cierto nivel de responsabilidad. El mostrarse como responsables los hace más atractivos dentro del movimiento, les da mayor legitimidad a sus comportamientos", explica Raúl Zarzuri, sociólogo del Centro de estudios socioculturales.
"MIS HERMANOS MAYORES SON MÁS DESORDENADOS"
La tendencia que comienza a llegar a Chile se inició hace cerca de un año y medio en Estados Unidos e Inglaterra. Aquí y allá son jóvenes de 14 a 21 años, aproximadamente, que han vuelto a usar poleras de piqué o polo, pantalones de vestir de colores claros y, un detalle no menor, el pelo corto. "Mis hermanos mayores son un poco más desordenados que yo para vestirse", dice Diego (16) del colegio Santiago College.
"El tema de volver a la sobriedad es un fenómeno que se da de manera cíclica, cada cierto tiempo en las culturas adolescentes", dice Zarzuri. Porque aunque la descripción de preppy tiene un aire a nerd, no hay que perder de vista que ellos son los mismos adolescentes que hasta hace poco usaban los pantalones anchos, bajo la cadera y con el calzoncillo a la vista, las zapatillas enormes y las poleras de surf. Los mismos que ahora están comprando camisas de cuadros, y anteojos de sol tipo Ray-Ban en los modelos Fire Wire y Clubmaster, con marco negro o de carey.
A diferencia de movimientos anteriores, que buscaban uniformar hacia los segmentos más populares -el reggaeton, los cuicos flaites-, quienes primero se han apropiado de esta moda son los jóvenes que pertenecen a los segmentos socioeconómicos altos. De hecho, gran parte de la estética que adoptan es la que promueven marcas caras como Saville Row, Lacoste o Polo Ralph Laurent, las mismas que hasta hace muy poco eran territorio exclusivamente paterno.
Sin embargo, como analizó el periódico británico The Times recientemente, ser preppy no exige de un mayor poder de compra, ya que a diferencia de la exuberante y onerosa estética de movimientos como el reggaeton, un preppy se basa en prendas clásicas y básicas, a las que es más fácil acceder, sea en una versión cara o barata.
EL MERCADO YA LO PERCIBIÓ
Esta tribu está teniendo la gracia de dejar contento a todo el mundo: tiendas y padres: "Me gusta que mi hijo sea más ordenado para vestirse y que tenga cierto gusto por una moda más sobria", dice María del Pilar, mientras compra en una tienda de Zara, una de las marcas que está apostando a esta moda que, entre otras cosas, deja de lado toda la estética del surf que incluía el trajebaño a la rodilla. Ahora quedó a mitad de muslo.
"Lo desordenado era un hábito para él, ahora, en cambio, me recuerda a mi marido cuando era joven", dice Carmen Gloria, otra mamá a la que le parece que su hijo "maduró un poco".
Hoy parte del estilo preppy son las alpargatas de colores, que se venden en Lider o a través, por ejemplo, de Jaime Duch y Jaime Selman, dos amigos que las importan desde Argentina y las venden a través de Facebook y del boca a boca: "El martes pasado, en menos de una semana, se nos fueron 300 pares. Los que nos compraban eran cuicos taquilleros", dicen.
Al menos en cinco tiendas de ropa juvenil del Parque Arauco y Alto Las Condes explican que los adolescentes entran buscando prendas cada vez más clásicas y sobrias. Volvieron a estar de moda los jeans Levi's 501 y 505, los más clásicos y azules, y los cinturones de cuero, dicen en una tienda del Parque Arauco. "Y ya no quieren que se vea la marca de la ropa", comentan en el local Polo de Portal La Dehesa.
El gerente general de Saville Row, Guillermo Spoerer, cuenta que para esta temporada aumentaron la oferta de colores en poleras lisas, pero tuvieron que hacer más para reponer el stock, luego de que la primera partida se vendiera completa entre los más jóvenes. "Por eso mismo, para la próxima temporada vamos a hacer un 35% más de prendas juveniles". "Siempre lo que empieza como una moda en un grupo restringido que tiene acceso, termina por masificarse, es el paso a la normalización", explica Gabriela González, sicóloga social de la Universidad Academia Humanismo Cristiano. De hecho, un artículo publicado por el diario inglés The Guardian titulado La vuelta a lo pituco, relata que en Gran Bretaña esta moda está llegando a todos los estratos socieconómicos y a todas las actividades sociales, al punto que el acento y la forma de hablar de los barrios altos se ha convertido en el nuevo lenguaje juvenil.
Las series, películas y grupos musicales que les gustan
Para salir, dicen varios de los adolescentes entrevistados, están dejando los patios de comida de los mall y privilegiando juntarse en las casas para ver películas on-line y hacer asados.
En cuanto a referentes comunes, están viendo series de televisión como Gossip Girl, sobre un colegio privado del Upper East Side, el barrio alto de Manhattan, y la cancelada The O.C., que abordaba la historia de unos quinceañeros de un exclusivo colegio de Los Angeles, California.
En cuanto a la música, a las niñas les gustan los hermanos cantantes Jonas Brothers, que vestidos con sus trajes, camisas y pañuelos elegantes dan conciertos repletos en Santiago y Nueva York. Y a todos les gusta el rock Indie europeo, principalmente inglés (MGMT, The Kooks, Interpol, The Bravery, The Teenagers) y algunas bandas americanas como The Killers, Yeah Yeah Yeahs, The Strokes y clásicos como Rolling Stones.
Y en cine, las películas que más representan el estilo preppy, por el mundo sofisticado que reflejan, son Cruel Intentions (remake juvenil de Ralaciones Peligrosas), cualquiera de las últimas entregas de James Bond; la cinta Match Point (de Woody Allen y protagonizada por Scarlett Johansson) y Expiación (con Keira Knightley).