Joaquín Catalán (18) convirtió las horas invertidas frente al computador en un incipiente negocio. En pocos meses diseñó la página web de dos empresas y con casi 500 mil pesos en el bolsillo cumplió su objetivo: se autorregaló una consola Xbox 360 para Navidad. No fue lo único positivo. "Es experiencia que estoy ganando para usarla en lo que después será mi trabajo", dice el futuro estudiante de Diseño Gráfico en multimedia.
La experiencia de Joaquín está en expansión. Según la VI Encuesta Nacional de la Juventud, en sólo tres años han aumentado los jóvenes de 18 años y menos -de los estratos ABC1, C2 y C3- que han tenido una experiencia laboral remunerada (ver infografía).
No son jóvenes que trabajan por necesidad económica o porque busquen en esa experiencia un aprendizaje temprano para la vida. Lo hacen, más bien, para generar sus propios recursos y acceder más rápido a bienes y servicios de su interés: comprar gadgets, costearse vacaciones o juntar plata para el auto. Bienes y servicios para mejorar su calidad de vida.
"En países desarrollados como Estados Unidos, Nueva Zelandia o de Europa, trabajar a temprana edad pasa a ser parte de la formación, como una forma de aprendizaje en la vida cotidiana. En Chile es distinto. Los chicos no buscan trabajo pensando en independizarse y pagar un arriendo. Buscan algo así como una independencia de fin de semana", dice el sociólogo Juan Eduardo Faúndez, director del Injuv.
TRANSICIÓN
La Xbox y los juegos para la consola no fueron tema de conflicto entre Joaquín y sus padres. Al contrario, ellos estaban contentos porque no fue un buen año para la familia en las finanzas. "A veces los padres interpretan el deseo de trabajar de su hijo como una búsqueda de independencia y formación, pero el hijo sólo quiere pagarse el iPod en tres cuotas", comenta Faúndez. Joaquín cumplió las dos expectativas.
Sí puede haber conflicto, en cambio, cuando los hijos traspasan la barrera de lo permitido y se endeudan. No es un dato menor: según el Injuv, el 16,7% de los jóvenes entre 15 y 19 años reconoce estar endeudado. ¿La mayor fuente de su deuda? Créditos de tiendas comerciales y tarjetas de crédito.
Con todo, Emilio Torres, magíster en Ciencias Sociales y sociólogo de la U. Central, cree que esa experiencia laboral temprana no sólo es positiva para los jóvenes sino que un proceso de aprendizaje para su autonomía, lo cual es posible debido a la mayor flexibilidad de roles que tiene una sociedad, como la nuestra, que transita hacia el desarrollo. "Hace 10 años la obligación de los jóvenes de clase media y alta era estudiar, pues había una definición muy estrecha de los roles juveniles. Incluso era motivo de vergüenza si se sabía que el hijo trabajaba", dice. A partir de los '90, sin embargo, la estructura social se hizo menos rígida, apareciendo los trabajos de media jornada que permitieron que mujeres y jóvenes ingresaran al mercado laboral.
Esa independencia, sin embargo, no alcanza a ser total entre los jóvenes chilenos, en los que aún no se replica el fenómeno de autonomía que hace que a los 16 años los jóvenes abandonen sus casas en países desarrollados para comenzar su propia vida. En la vereda opuesta, en Chile, la edad en que los jóvenes se van de la casa se ha retrasado. "En nuestro país se da ese fenómeno de independencia a medias, debido a un factor de sobreprotección muy fuerte de la clase media hacia arriba que se dio en las últimas generaciones y que hace que estos jóvenes, aunque trabajen, sigan con sus padres hasta los 3o años, lo que es negativo, pues no sólo les cuesta crecer, sino también asumir sus propias responsabilidades", concluye Torres.