A pesar de los grandes avances que se han generado en las últimas décadas en cuanto a la igualdad de género en nuestro país, aún se mantienen algunos aspectos que no permiten hablar de una verdadera igualdad entre hombres y mujeres.
Por lo mismo, y para identificar cuáles son los aspectos que afectan al desarrollo de esta realidad, hoy fue entregado el Informe de Desarrollo Humano en Chile 2010 titulado "Género: los desafíos de la Igualdad", del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Uno de los principales aspectos a destacar, es que al momento de evaluar la desigualdad entre hombres y mujeres hoy en Chile, el informe señala que un 54 por ciento dice que es "algo y nada desigual", mientras que el 45 por ciento afirma que es "muy y bastante desigual".
Pero se ha avanzado. De hecho, según la Encuesta de Desarrollo Humano 2009, en la que se basa este informe, más del 75 por ciento de los chilenos cree que las desigualdades entre hombres y mujeres han disminuido en comparación a diez años atrás, y un 71 por ciento tiene confianza en que se seguirá avanzando.
Tras presentar el documento, el Presidente Sebastián Piñera reiteró el compromiso para lograr una total paridad de género en cuanto a derechos y oportunidades. "El informe muestra que hemos avanzado mucho en materia de igualdad de género y esa es una gran noticia; pero la segunda buena noticia es que finalmente la inmensa mayoría de los chilenos se ha convencido que esto es muy importante no sólo para las mujeres sino que también para los hombres".
DIVERSAS POSICIONES
En cuanto a las maneras de posicionarse frente a las relaciones entre hombres y mujeres, existen cinco diversas maneras: La más significativa es la Pragmática (26 por ciento), que se define como una posición en que se pueden cambiar los roles de acuerdo a las necesidades, pero hay que mantener las diferencias y la moral tradicional.
Le siguen los Liberales (23 por ciento), que señalan que en el fondo las diferencias no existen, todas las personas son iguales y son autónomas. Los Tradicionales (18 por ciento), que dicen que la complementariedad de hombre y mujer en sus roles tradicionales es para quererse y apoyarse. Este es un grupo caracterizado por adultos sobre 50 años, de los estratos de clase media baja y con una fuerte participación en grupos religiosos.
En esta lista de representaciones culturales, le siguen los Machistas (con el mismo 18 por ciento), que afirman que el mundo se rige por la ley jerárquica del padre: los hombres mandan y proveen y finalmente están las Luchadoras (un 15%), que postulan que la sociedad es injusta, pues ellas lo dan todo, pero ellos se llevan las ventajas. Un 80 por ciento son mujeres de grupos medios, y además es el grupo con mayor proporción de mujeres separadas.
MERCADO LABORAL Y ESPACIOS DE PODER
Durante los últimos años el panorama de la inserción en el mercado laboral de las mujeres ha cambiado. Por ejemplo, existe un aumento de la proporción de mujeres que teniendo pareja e hijos ha aumentado su participación en el mercado laboral (el año 1990 participaba el 29,4 por ciento, mientras que en 2006 aumentó significativamente al 48,8 por ciento).
Asimismo, y como un punto clave en las relaciones de género imperantes en una sociedad, se aprecia un aumento del porcentaje de mujeres ocupando puestos de poder en los distintos ámbitos de la toma de decisiones.
Por ejemplo, en el área política en 1995 la participación era de un 12 por ciento, mientras que en 2009 es de un 22 por ciento. En el ámbito Simbólico (diversas instituciones tales como universidades), el año '95 era de un 13 por ciento, mientras que en 2009 también llegó al 22 por ciento.
La parte negativa la lleva el punto económico, donde la ausencia de la participación de mujeres es evidente: en 1995 era de un 3 por ciento, y en 2009 de sólo un 5 por ciento.


