por AP | 16/12/2008 - 18:12
El primer trasplante casi total de cara fue realizado a una mujer en la Clínica de Cleveland de EEUU, según anunció el hospital hoy martes.
La cirujana reconstructiva Maria Siemionow reemplazó el 80% de la cara de la paciente con la de una donante muerta, en una intervención realizada hace dos semanas.
El hospital no dio a conocer el nombre ni la edad de la paciente.
El primer trasplante parcial de cara se realizó hace tres años en Francia, con una mujer atacada por un perro. Desde entonces se realizaron otros dos, a un campesino chino atacado por un oso y un hombre europeo desfigurado por un mal congénito.
No se conoce la naturaleza de las heridas o la enfermedad que desfiguró a la mujer. Estos trasplantes intentan mejorar la calidad de vida del paciente, el que debe tomar medicamentos inmunosupresores por el resto de su vida.
"Es muy importante el tipo de receptor elegido" y la magnitud de la necesidad, dijo el doctor Bohdan Pomahac, cirujano del Brigham and Women's Hospital de Boston.
"Algunos pacientes pueden derivar beneficios enormes de esto. Es extraordinario que haya sucedido, es un gran paso adelante", dijo Pomahac. "Espero que abra la puerta a los pacientes y a otros centros que quieran ofrecer estos trasplantes".
Las víctimas de quemaduras y traumatismos graves necesitan mejores tratamientos, pero el trasplante de cara plantea "aspectos éticos realmente polémicos", dijo el doctor Jeffrey Guy, director del Centro de Quemados de la Universidad Vanderbilt.
TEMOR AL RECHAZO
Estas operaciones crean el dilema médico de suministrar drogas inmunosupresoras para prevenir el rechazo y manejar el riesgo de infección acrecentado por esos medicamentos.
La recepción de un órgano o tejido ajeno siempre plantea la posibilidad del rechazo, porque el organismo receptor lo considera un cuerpo extraño. De aquí pueden derivar dos clases de problemas.
Uno es el del injerto contra el anfitrión, que se produce cuando la nueva médula ataca el organismo receptor, o anfitrión. Otro es que el organismo anfitrión ataque la médula o la cara transplantada, causando inflamaciones y otros trastornos en el tejido nuevo.
Cualquiera de los dos entraña riesgo para la vida. Pueden suceder a los pocos días o semanas de la operación, en el llamado rechazo agudo. O puede producirse un rechazo crónico que socave lentamente la salud del receptor.
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