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La innovación tecnológica llega a la moda


El I-wear es una tendencia que recolecta adeptos principalmente entre los deportistas, pero que despierta interés también en el mundo fashion.

por Sofía Beuchat, para revista Mujer | 22/03/2009 - 09:49

Salir a trotar, volver a la casa, sacar un sensor que está dentro de una de nuestras zapatillas, enchufarlo en un computador y saber cuántas calorías se gastaron, qué distancia se corrió y a qué velocidad. ¿Imposible? Para nada. La zapatilla que hace este milagro se llama Nike + (Nike Plus) y es fácil de usar. El sensor se conecta a un iPod Nano que también permite escuchar música y conectarse a nikeplus.com, sitio web en el que se puede llevar un registro de los avances personales, "contratar" un entrenador personal, desafiar a otros corredores y chatear con miles de aficionados al deporte.

Como es de esperar, no se trata de la única zapatilla que se ha aliado con la tecnología. Reebok lanzó al mercado nacional las zapatillas Easy Tone, sólo para mujeres, que esconden un secreto: su suela. Gracias a la sutil inestabilidad que provocan al pisar, similar a la que se produce cuando se camina sobre la arena de la playa, los músculos se contraen y tonifican. Es como si el cuerpo fuera al gimnasio mientras se pasea tranquilamente.

No es casual que la vanguardia tecnológica se haya vinculado con la ropa deportiva. Tanto la tecnología como el deporte tienen que ver con valores como el rendimiento, la optimización y la funcionalidad, además de la estética. El rol de la tecnología es proveer maquinaria, objetos y técnicas que respondan a necesidades, y las personas que practican una actividad física tienen muchas. Por ejemplo, que el roce contra el aire o el agua no baje la velocidad de un ciclista o un nadador. O que la transpiración de un futbolista no moje su ropa. O que salgan air bags desde la ropa de un motociclista cuando éste tenga un accidente.

Aunque las primeras prendas que incluyeron tecnologías de punta fueron para deportistas de alto rendimiento, hoy estos avances están a disposición del resto de la gente. Las chaquetas para esquiar con iPod incorporado son un gran ejemplo. La primera fue creada el año 2003 por Apple en conjunto con la marca de ropa deportiva Burton; en 2005, la compañía Spyder sacó una edición con un diseño similar. Estas chaquetas tienen en el antebrazo un panel de control con botones gigantes, que permiten escoger la música y subir el volumen sin sacarse los guantes de esquí. Claramente, un esquiador en competencia no puede estar pendiente de escuchar música. Aquí, se trata de que el esquiador común lo pase lo mejor posible.

TELAS CON AGREGADO
La materia prima más importante para la industria de la moda es la tela, y ahí es donde se han invertido más recursos tecnológicos. La lycra, tela sintética ideada en 1958 por la empresa DuPont, es quizás la expresión más conocida de esta búsqueda. Pero hay más.

Una de las telas tecnológicas más interesantes y antiguas, el Tyvek, es también de DuPont. Patentada en 1965, esta tela armada con fibras de polietileno de alta densidad, que parece papel, no se rompe aunque la tiren con fuerza en direcciones opuestas, pero se corta con una tijera. El vapor pasa a través de ella, pero el agua no. Se hace mucha ropa con Tyvek para uso industrial: hay overoles para empresas de aseo, trajes para laboratorios químicos, botas para que los médicos usen en el pabellón. En moda se ha usado poco, y casi siempre con fines experimentales. En 1976, por ejemplo, la marca Fiorucci lanzó una colección con Tyvek, que tuvo más éxito de la crítica que del público. Y, en 1979, el grupo musical Devo se fotografió con camisas y pantalones de esta tela.

Más conocido es el Gore-Tex, tejido tipo membrana cuyos poros son lo suficientemente grandes para que salga el sudor, pero demasiado chicos para que entre agua. Se usa mucho en ropa para el aire libre y para deportes de montaña, donde se transpira pero se necesita abrigo al mismo tiempo.

Otra innovación importante  es la incorporación de filtros solares dentro de la ropa. Así como en los productos solares para la piel existe el FPS o Factor de Protección Solar, en el mundo de la moda se habla de UPF o Factor de Protección a la Radiación Ultravioleta. Según explica Nicolás Arancibia, del grupo Forus (que distribuye la ropa Columbia en Chile), hay un estándar mundial  -ASTM 6603, se llama- para la etiquetación de ropa con factor, cuyo uso ha sido recomendado por la Fundación Mundial para el Cáncer a la Piel. "Si una persona puede estar bajo el sol durante 10 minutos antes de que empiecen a aparecer indicios de quemaduras o piel rojiza, con una protección 15 podrá permanecer 150 minutos; con una prenda UPF 50 podrá estar 500 minutos", explica.

Contra lo que se podría pensar, tanta intervención en las telas no compite con el creciente interés por la moda ecológica y las fibras naturales. "Por muy orgánico que sea el algodón, tiene que pasar por procesos tecnológicos para convertirse en tela. Bien manejada, la tecnología te puede llevar de vuelta a lo natural", puntualiza el premiado diseñador nacional Rodrigo Alonso (37), gestor de una línea de poleras de bambú que se comercializa en varias tiendas de ropa outdoor. "El bambú es difícil de hilar, porque es fibroso y duro. Hay que molerlo, secarlo, triturarlo, y en ello participa maquinaria muy avanzada. Lo ecológico no se relaciona con el proceso productivo, sino con el producto final. Cuando la ropa de bambú no tiene costuras de nylon ni estampados realizados con tintas a base de petróleo, es completamente biodegradable".

Alonso está en otro proyecto que combina ropa y tecnología: los zapatos que pueden armarse y rearmarse, para pasar de objetos tridimensionales a bidimensionales y viceversa. El primer paso es una colección de pantuflas unisex, elaboradas en una tela "respirable" y cierres secos, que impiden el paso del agua o aire por sus cremalleras. Están a la venta en tiendas de diseño en Chile y algunos países de Europa. La segunda etapa ya viene: Alonso pronto comenzará a vender en una multitienda una línea de zapatos aplanables, anhelo largamente esperado por las empresas fabricantes de calzado, que podrían así abaratar costos asociados al bodegaje y traslado de productos. Y un sueño para las mujeres: poder echar 15 pares de zapatos en la maleta y ¡que quede espacio para todo lo que se compre en un viaje! Total. 

CABLEADO INTERNO
Mientras toda la familia duerme, una guagua está entrando en ese trance que desemboca en la muerte súbita. Pero, afortunadamente, el proceso se interrumpe. Sensores ubicados dentro de su pijama hacen sonar una alarma que despierta a los padres y también al niño. Asunto solucionado.

Esta línea de ropa, llamada Mamagoose, fue creada por la compañía belga Verhaert. Y demuestra cómo la ropa puede procesar y entregar información importante sobre sus dueños: la temperatura corporal, el ritmo cardiaco, la frecuencia respiratoria. Otras empresas, como la norteamericana Sensatex, están haciendo poleras que recogen estos datos y los envían, usando tecnología Bluetooth, a una palm o un PC, donde pueden ser analizados por médicos o entrenadores personales. ¿Su mayor desafío? Lograr que los sensores y cables no molesten al usuario o dificulten la movilidad de la ropa. Algo que se resuelve cada día con más facilidad gracias a la nanotecnología, ciencia aplicada responsable de que las piezas electrónicas sean lo más pequeñas posible.

La mayoría de estas tecnologías tiene su origen en investigaciones dirigidas por la NASA, el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y la Agencia de Investigación Avanzada de Proyectos para la Defensa Armada de Estados Unidos. Ahí, se crean tecnologías para usos ultra específicos que luego se van masificando hacia el mundo de la moda. Hoy, por ejemplo, se trabaja en la integración de cámaras digitales en trajes militares, para que los soldados puedan sacar fotos de su entorno y luego cubrir su ropa con estas imágenes. El camuflaje se elevaría así a una categoría nunca antes vista.

Mientras tanto, algunas empresas han lanzado productos con telas que alteran su color. Usualmente, el cambio se produce cuando enfrentan variaciones de temperatura o humedad; es el caso de los trajes de baño que cambian al salir del agua, o de las zapatillas Puma Basket CC, cuya capellada altera su colorido dependiendo del calor que emana del pie o del entorno. Pero a veces se trata sólo de un juego. O un capricho. Como el que tuvo el diseñador de origen turco Hussein Chalayan cuando el 2006 en París presentó una colección de ropa animatrónica, que alteraba su color y también su forma, con sólo apretar un botón. Los aplausos todavía se escuchan.


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