Lo primero que se descubre al entrar a esta casa es que sólo un artista tendría la facultad de mezclar colores sin sobrecargar los ambientes; por el contrario, fue esa elección la que hizo de este lugar uno lleno de vida y estilo.
Ubicada en Las Condes, la dueña de esta casa, la artista Teresita Gutiérrez, ha dado vida a un interiorismo contemporáneo, con acento étnico.
Eclecticismo puro, porque tampoco está exenta de ciertos toques kitsch, como una colección de figuras sacras mexicanas en el hall de acceso. El rojo anaranjado se luce en un living lleno de figuritas y recuerdos de viajes que la pareja ha ido recolectando en los cuatro años que llevan aquí, mientras que, en un turquesa caribeño, en el comedor lo que manda es el contraste, donde destaca la mesa de madera hecha por Teresita, junto a un aparador donde se exhibe la loza.
Los colores se van mezclando a medida que se recorre cada espacio, y el dormitorio principal tampoco es la excepción. Allí, el foco de atención es una cama con dosel junto a reminiscencias indias que le dan mucha onda a la decoración.
Una sala de estar con un sillón de terciopelo rojo y la foto mural de un ciruelo en flor se roban la película en este espacio netamente familiar, el que Teresita asegura es el lugar de encuentro con sus dos hijos, León y Pastora.
Como un cuadro, esta vivienda goza de una paleta cromática dinámica, logrando en su justa medida sacar partido a cada uno de los espacios y objetos que en ella existen. Aficionado a los anticuarios y ferias, el matrimonio fue armando la casa poco a poco y seleccionando cada objeto de forma especial.