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Cuidados pre-verano: Parte por parte


Cada parte del cuerpo tiene problemas propios y, por lo mismo, soluciones diferentes.

por Sofía Beuchat, para revista Mujer | 23/11/2008 - 11:27

Cuando a las mujeres nos acompleja una parte de nuestro cuerpo, todo el resto del organismo deja de existir en nuestra mente. La obsesión por nuestro defecto nos embarga tanto, que podemos ser regias de la cintura para arriba, pero siempre nos sentiremos gordas si nuestras piernas son gruesas y no podemos lucirlas con una mini. A lo mejor tenemos una cintura de avispa, pero siempre creeremos que nos vemos enormes si nuestro busto es prominente. Y no puede haber nada peor que el temor a que nos tomen sorpresivamente por la cintura y descubran ese rollo en la guata, que tanto nos empeñamos en ocultar bajo la ropa.

Patricia Lecaros, sicóloga del Centro de Tratamiento de la Obesidad San Jorge, de la Universidad Católica, recomienda que hagamos el esfuerzo de mirarnos en forma completa, no por partes ni focalizando sólo ahí donde está el complejo.

A nuestra autoestima le hace bien que sepamos vernos como un todo, con partes buenas y partes malas, y nos queramos así, entendiendo que la perfección no existe en este mundo terrenal. Pero eso no quita que podamos hacer algo por mejorar el estado de las zonas corporales que nos están haciendo sufrir, porque la autoestima también se fortalece cuando alcanzamos nuestras metas, cuando tenemos logros que valoramos y nos hacen bien.

Dietas, ejercicios, cremas y tecnologías de última generación están ahí para darnos una mano. Siendo constantes y con los hábitos adecuados, podemos esperar buenos resultados en un plazo prudente.

Aún estamos a tiempo de actuar antes de que el verano nos deje sin la posibilidad de seguir escondiendo el cuerpo.

LAS PECHUGAS
En promedio, las mujeres cambiamos de talla de sostén seis veces a lo largo de nuestra vida. No sólo por culpa del embarazo y la lactancia; también, porque sufrimos fluctuaciones de peso que afectan a esta parte del cuerpo.

En muchos casos, las pechugas se ven enormes no porque la glándula mamaria sea grande, cosa que ni con cirugía se puede alterar, sino por la cantidad de grasa que la cubre.

Las variaciones hacen que la musculatura que sostiene a las pechugas vaya perdiendo elasticidad, con lo cual las mamas terminan por caerse. Es vital mantener un peso corporal adecuado para prevenir este desastre.

1. El sostén perfecto
Nada de andar por la vida sin sostén
. Por pequeño que sea nuestro busto y por muy de moda que se ponga, esta costumbre es nefasta. Además, no se puede usar cualquier corpiño. El sostén de uso diario debe tener tirantes al centro, en línea con el pezón; hay que dejar los breteles laterales sólo para ocasiones especiales.

La copa debe comprimir todo el busto, sin que se salga nada por los lados. Por último, la parte de adelante y la de atrás deben estar a la misma altura. Si queda un poco más alto en la espalda, algo anda mal.

2. Ejercicios
Las pechugas en sí no tienen musculatura; se trata sólo de una glándula cubierta por un estuche de piel. Por lo tanto, para evitar su caída hay que fortalecer los músculos del pecho, que afirman la glándula.

Un ejercicio fácil es tomar dos pesas de un kilo (si no tiene, rellene con arena botellas de bebida de un litro), estire los brazos hacia delante y crúcelos uno sobre otro, a la altura de la muñeca. Para que el ejercicio sirva, es importante que se mantengan los brazos a la altura de los hombros.

También se recomienda utilizar bandas elásticas, uno de los accesorios preferidos por los kinesiólogos. Se debe enrollar la banda en las manos, pisar la otra punta con los pies, flexionar los brazos y tirarlos hacia arriba con fuerza, sin estirarlos completamente. La resistencia es la clave de este ejercicio.

3. Cremas
Si bien existen cremas que se comercializan como reafirmantes para el busto, la cosmetóloga María Olga Estrada asegura que cualquier crema corporal puede usarse con éxito en esta zona del cuerpo. Pero ojo: no sirven las que prometen disolver grasa -según la especialista, ningún producto cosmético es capaz de hacer ese milagro-, sino sólo las que trabajan activando la irrigación sanguínea, como las que tienen ginseng, ginkgo biloba y centella asiática. Ellas mejoran la circulación y, por ende, la nutrición celular, lo cual fortalece de a poco la producción de colágeno, necesario para la firmeza de la dermis.

LA CINTURA
A veces ocurre que la distancia entre el hueso de la cadera y las costillas es corto, dando lugar a una figura recta. Pero, en la mayoría de los casos, la falta de curvas al centro del cuerpo se debe a la acumulación de grasa.

Los cuerpos de manzana, como se les llama a los que juntan sobrepeso en el tronco, abundan en Chile debido a que están presentes en los genes de la etnia mapuche. Su contraparte, el cuerpo de pera o de guitarra -con mayor carga genética europea- se da menos. No es bueno: la gordura abdominal se asocia con un mayor riesgo de sufrir un síndrome metabólico: diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares.

1. Ejercicios
Para reducir cintura, no basta con hacer abdominales todos los días: también se debe practicar una actividad aeróbica que ayude a perder peso en forma global. De lo contrario, es difícil mantener a raya el sobrepeso y seguiremos engordando por más esfuerzo que hagamos.

Trotar, andar en bicicleta, practicar spinning: todo ello ayuda a mantener la guatita plana. Un dato de Keka Lamarca, profesora de pilates y autora de nuestra sección Buen Vivir: el simple acto de entrar el ombligo crea la ilusión de que se ha perdido un par de kilos en esta zona. Además, obliga a trabajar constantemente la musculatura abdominal y corrige la postura.

2. Dieta
Los especialistas están de acuerdo en que pasar hambre es contraproducente: el cuerpo entenderá que después puede venir un tiempo de escasez y asimilará lo que se coma con más fuerza.

Lo adecuado es comer en forma equilibrada, sin saltarse comidas ni dejar pasar más de cuatro horas entre cada ingesta. Además, es recomendable darse permiso para comer algo rico y calórico una vez a la semana, después de que ya se han perdido algunos kilos.

Tal vez así nos demoraremos en perder peso, pero el resultado durará más y lo pasaremos mejor en el camino. No es poco.

Es importante adaptar el plan alimentario a los propios gustos, para que sea sostenible en el tiempo. Si está acostumbrada a comer pan al desayuno, no lo cambie por cereales, pero no coma más de dos rebanadas. Si acostumbra consumir fruta de postre, hágalo aunque los fanáticos de la antidieta le digan que no, pero no trague más de tres unidades al día.

En esta época del año se suele salir mucho a comer, lo que sin duda dificulta toda dieta. ¿Cómo no tentarse? Sharon Liao, redactora de la revista Shape, le hizo estas preguntas a un grupo de nutricionistas.Y recomiendan: evitar los burritos y las tortillas, pero aceptar las fajitas y tacos de pollo; rechazar los camarones tempura y las salsas de la cocina nipona caliente, y preferir la sopa miso, los sashimi y los rolls con pepino. Eso, además de pedir que se lleven el pan y la mantequilla de la mesa y permitirse sólo un aperitivo: una copa de vino o champaña.

3. Tratamientos
Nada hace perder más kilos o grasa extra que una dieta y un plan de ejercicios. Sin embargo, en los centros de estética ofrecen procedimientos que pueden mejorar la apariencia y la textura de la piel flácida.

"Muchas veces pasa que se retiene líquido y éste se solidifica hasta alcanzar una textura de gel, difícil de eliminar naturalmente", explica la cosmetóloga María Olga Estrada. Para licuar estos depósitos de grasa, la profesional recomienda tratamientos en los que se envuelve el cuerpo con sustancias que estimulan la circulación, principalmente centella asiática y algas. También le parece correcta la termoterapia, que recurre al calor para estos efectos. Ambos procedimientos deben realizarse dos veces a la semana durante, al menos, dos meses para observar resultados.

LAS PIERNAS
Al sacarse la ropa frente a sus parejas, muchas mujeres sienten que han hecho trampa, porque aprendieron a vestirse camuflando sus piernas gordas. Otras piden siempre que les saquen fotos "de la cintura para arriba", para que se registre sólo lo que más les gusta de su cuerpo. A sabiendas de que acostadas se ven bien, transpiran por horas en la playa para no ponerse de pie en traje de baño.

Muchas veces, el tema no es el sobrepeso. Esta parte del cuerpo, junto a los glúteos y caderas, es el paradero favorito de la celulitis, problema que -según estadísticas de Clínica Las Condes- afecta al 90 por ciento de las mujeres.

No tiene que ver tanto con un exceso de grasa, sino con su inadecuada distribución a nivel subcutáneo. Según algunos especialistas, la genética y las hormonas serían más responsables de este problema que la alimentación. Por eso, las flacas también sufren de piel de naranja.

1. Ejercicios
No todas las actividades físicas favorecen a las piernas de la mujer; algunas las dejan muy musculosas, anchas. Conviene elegir actividades de bajo impacto, que dañan menos a las articulaciones de la rodilla y tobillos. Lo mejor es optar por prácticas que incluyan mucha elongación, como pilates o yoga, que estilizan la figura.

2. Tratamientos
Actualmente, hay muchos aparatos disponibles para combatir la celulitis. Las máquinas disuelven la grasa superficial para que se pueda eliminar con mayor facilidad por el sistema linfático, y estimulan la producción natural de colágeno, que aporta firmeza.

Lo que varía es el tipo de energía que se utiliza para esto: lo más moderno es el ultrasonido, la radiofrecuencia y las microcorrientes eléctricas, que se usan de manera conjunta o por separado, con la ayuda de un masaje manual o con el apoyo de rodillos.

También se utiliza luz infrarroja pulsada y ozonoterapia, cuya función es mejorar la circulación para incentivar la eliminación natural de la grasa. Un tratamiento con estas máquinas de última generación cuesta unos 300 mil pesos en promedio y se realiza en centros de estética durante unos tres meses intensivos, luego de lo cual viene una etapa de mantención. Es indispensable apoyar el tratamiento con dieta y ejercicios.

3. Cremas
Según el dermatólogo Howard Murad, creador de la línea cosmética que lleva su apellido, las mejores cremas contra la celulitis son las que tienen componentes naturales que activan la circulación: cafeína, centella asiática, algas, pimienta de cayena, ginseng, ginkgo biloba.

En su libro The Cellulite Solution, aconseja cepillar la piel con un guante de crin en la ducha antes de aplicar las cremas, y exfoliar la piel semanalmente para potenciar el efecto de los productos. El cepillado debe hacerse de abajo hacia arriba, siguiendo la dirección natural de la circulación.


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