Le dicen el rockstar del arte y no es sólo por darle un aire pop. Hans Ulrich Obrist tiene un sitio en MySpace con 1.500 amigos y, en ocasiones, sus proyectos han estado entre los más replicados de los blogs en internet. Tiene una amplia red de amigos artistas, curadores, científicos, arquitectos, escritores y músicos.
Ese es Obrist: un curador con una popularidad casi sin precedentes y una amplia red social. Esa es la razón por la que él está en el primer lugar del ranking anual de la revista ArtReview con los personajes más poderosos del mundo del arte contemporáneo, por sobre anteriores líderes como el artista Damien Hirst y el coleccionista Charles Saatchi. Este suizo de 41 años, dice la publicación es de "una nueva generación de curadores altamente conectados, flexibles y globalizados que están burbujeando hacia la superficie", que deja atrás a aquellos nombres fuertes del mercado del arte. Ahora, plantea ArtReview, el arte no es de los que producen dinero, sino contenido. Y ahí estan los curadores: son aquellos que plantean y ordenan el sentido del arte en exposiciones, museos y galerías.
A los 17, el suizo decidió que quería ser curador. Su primera exposición fue a los 23 años, en la cocina de su casa. Se llamó World soup y ya fue toda una gestión globalizada: a la cita llegaron artistas desde toda Europa. Fue la primera de sus más de 150 exposiciones en todo el mundo. Algunas ni siquiera necesitan de su presencia: Do it, que se montó en 2008 en Matucana 100, es un proyecto en el que cualquiera puede armar obras de renombrados artistas, siguiendo sus simples instrucciones. También ha publicado libros de entrevistas, tratados sobre la curatoría e incluso con soluciones para mañana, como su libro Formulas for life, en que especialistas de distintas áreas proponen claves para la felicidad.
A Obrist se le vincula con la ciencia, porque piensa que la experimentación es lo más importante del arte. "Creo que los grandes artistas siempre cambian lo que esperamos del arte. Y está también ese famoso 'étonnez-moi'" (asómbrame)", ha dicho. Por eso, en su cargo de codirector de la galería Serpentine de Londres ha impulsado las pabellones públicos que todos los veranos construyen algunos de los arquitectos más vanguardistas del mundo, como Zaha Hadid y los japoneses SANAA.
Su labor, como él lo ha declarado, es más que exhibir arte. El es un "mediador cultural", que piensa en "nuevos circuitos para diseminar el arte". Ya sea internet, un pabellón público en medio del parque o cafés matutinos con cualquiera que se anime. Es la marca Hans Ulrich Obrist, la más influyente de la actualidad.