Ya son lo suficientemente guapas, sus look son más que envidiables y pocos pensarían que necesitan muchos cambios. Pero Kate Moss, Britney Spears, Heidi Klum y Jessica Alba son sólo los últimos ejemplos de la tendencia de las revistas a exagerar con los retoques digitales, conocido como airbrush, hasta que las actrices y cantantes que retratan más parecen muñecas que personas.
La herramienta no es ninguna novedad y hace tiempo se utiliza, pero ultimamente los retocadores la están ocupando para hacer verdaderas cirugías estéticas virtuales, en vez de corregir sutilmente pequeñas imperfecciones. Tanto que al final algunas estrellas quedan irreconocibles.
Fue el caso de Britney Spears, que para las fotos promocionales de su último disco, Circus, aparecía tan retocada, incluso en su rostro, que más parecía una doble que ella misma. Todo gracias a las modificaciones en el tono de su piel, el afinamiento de su cara y extremidades, entre otros cambios.
Algunas de las imperfecciones que permite arreglar la herramienta computacional es adelgazar distintas partes del cuerpo, sacar las arrugas y alisar la piel, eliminando cualquier imperfección.
Otro caso es el de Kate Moss, que cada vez es más perseguida por los paparazzi para demostrar los signos de su edad en su rostro, pero en la portada de Vogue británico de diciembre se ve casi como otra persona. Y, según un experto en retoques digitales, ninguna imagen es precisa, sino que probablemente la top model luce en un punto medio entre los dos tipos de retrato.
Y ni siquiera la despampanante Heidi Klum se salva del ataque del "airbrush". La edición italiana de GQ le hizo más de un cambio para la portada que le dedicó este mes. Según los expertos, a la súper modelo le alargaron el torso y la adelgazaron.
Una de las evidencias más claras del exceso se vio con el caso de Jessica Alba. Ella es la protagonista del calendario 2009 de Campari, posando en sensuales y desvestidas fotos, donde se veía guapísima. El problema fue cuando se filtraron las imágenes del "antes y después", que aunque mostraban que de todas maneras estaba delgada y recuperada de su reciente embarazo, también dejaban ver claramente los excesos del retoque digital.
Una que no se ha conformado con este tratamiento es Kate Winslet, la protagonista de Titanic, que en las últimas semanas salió a desmentir que su cuerpo estuviera modificado para la portada que realizó con Vanity Fair el mes pasado. Y no sólo eso, porque ya se había enfurecido hace unos años con la revista GQ inglesa, por lo que ella considero "airbrush" excesivo. En la ocasión habló públicamente del tema y dijo que jamás lució así, y que no tenía ningún deseo de aparecer mucho más delgada o más alta, como se veía en las imágenes. ¿Será el inicio de una rebelión?