Hace exactamente un año que Heath Ledger fallecía, dejando un vacío difícil de cubrir en Hollywood. Con un poco de oportunismo y el correspondiente componente lacrimógeno, el actor se convirtió en uno de los grandes favoritos para quedar nominado a los Premios Oscar, y su nominación de hoy en la categoría de actor secundario por Batman, el caballero de la noche, sólo confirma lo que era una predicción casi segura.
Ledger, en cuya categoría compite con Rober Downey Jr. (Una guerra de película), Philip Seymour Hoffman (La duda), Josh Brolin (Milk) y Michael Shannon (Sólo un sueño), se une así a un selecto grupo de actores que han sido nominados en forma póstuma en los 81 años de historia de los premios de la Academia: Jeanne Eagels por The Letter (1929), James Dean por Al este del paraíso (1955) y Gigante (1956), Spencer Tracy (Adivina quién viene a cenar (1967), Peter Finch por Network (1976) y el italiano Massimo Troisi por El cartero(1994).
Si Ledger era una carta segura por el carácter trágico que le imprimió a su Guasón de Batman, el caballero de la noche, con similitudes con su abrupta partida, otros silenciosamente lograron meterse en las categorías, como Richard Jenkins, quien compite con los reputados Brad Pitt, Frank Langella, Sean Penn y Mickey Rourke como mejor actor protagónico. Y si Jenkins es el convidado de piedra, algo similar puede decirse de un chileno: Claudio Miranda.
Un desconocido asistente del director David Fincher, quien comenzó como eléctrico en otros filmes del cineasta (Los siete pecados capitales, The Game), Miranda (en la foto) se acaba de consagrar con su nominación a mejor dirección de fotografía por su depurado trabajo en El curioso caso de Benjamin Button. Miranda, quien entre sus créditos tiene la próxima Tron 2.0, compite con experimentados artistas de la luz como el inglés Anthony Dod Mantle (Slumdog Millionaire), Chris Menges y Roger Deakins (The Reader) y Wally Pfister (Batman), y ya ostenta otra nominación, la del Bafta, conocido como el Oscar inglés.
Miranda se fue desde muy pequeño a Estados Unidos y ha hecho toda su carrera en Hollywood. Trabajando estrechamente con Fincher, este le ofreció hacer la fotografía de El curioso caso de Benjamin Button, su primer filme de gran aliento. "Benjamin Button es mi primer gran filme y me sorprende ser tan considerado. Con él (Fincher) planificamos cuidadosamente el filme. Queríamos que, a pesar de su temática, se viera naturalista, real, con una luz cálida que sólo identificara el contexto de una vida perteneciente al pasado", le explicó hace pocos días a La Tercera.