"Es hora de empezar a ver a las personas sin nuestros ojos físicos y por qué no decirlo, enamorarnos de cómo son sus almas", señala una ciudadana.
La Presidenta de la República, Michelle Bachelet, promulgó ley Nº 20.422 orientada a proteger el derecho de las personas con discapacidad, para una mayor igualdad de oportunidades e inclusión social. Paralelamente, en un gimnasio de la ciudad de Talca se rechaza la inscripción de una adolescente por tener síndrome de Down, lo que me lleva a pensar que cada cierto tiempo, nuestro país está dando síntomas de doble estándar en materias de integración.
En tanto, se trabaja arduamente en establecer y poner en acción nuevas políticas por un crecimiento social con igualdad de oportunidades.
Sin embargo, algo evidencia las políticas de segregación; prejuicios múltiples y complejos, en una sociedad que se precia de democrática, es decir, con libertad de expresión, de opinión, de asociación, y que se rige por las decisiones de la mayoría, sin lesionar los derechos de las minorías.
Quizás ya es hora de empezar a ver a las personas sin nuestros ojos físicos, que bastante influyen en que no veamos la singular belleza interna que poseen nuestros semejantes, quienes pueden sorprendernos con su riqueza espiritual y por qué no decirlo, "enamorarnos" de cómo son sus almas.
Comprendo que es parte del momento que estamos viviendo, somos una sociedad con normas de conductas prefijadas, en vías de ser una sociedad guiada a abolir costumbres superfluas e inútiles, que inspiraron tantos movimientos que han dejado tristes y hondas huellas en la historia del mundo.
Para integrar se debe comenzar por homologar condiciones de accesos al trabajo, al conocimiento, deberes y derechos; difundiendo y asimilando valores, a través de una introspección personal, es decir, observación interna y autocrítica de nuestras relaciones interpersonales, y que cada día se manifiesta mediante la empatía.
por Kenneth Bunker | 31/7/2010
por Marcelo Simonetti | 31/7/2010
por Axel Buchheister | 31/7/2010
por Mahia Saracostti | 31/7/2010
por Mauricio Jürgensen | 31/7/2010