Con los niveles de emisiones contaminantes y el precio de combustible por las nubes, la mayoría de los fabricantes están viendo cómo salir airosos. La estrategia de Mazda, por ejemplo, pasa por aligerar sus coches y contar con motores más pequeños y eficientes, para lograr así una mayor eficiencia.
Si bien ya se vio en el Mazda2, un cambio más interesante aún se podrá observar en el MX-5, conocido en Japón como Miata. El pequeño roadster nació como un ligero biplaza de tracción trasera, pero con el paso de los años ha ido ganando peso, lo que ha hecho que se necesitaran más caballos para mover con la misma agilidad la carrocería.
Sin embargo, esto cambiará en la próxima generación del modelo, que llegará en 2011, ya que según fuentes internas de la compañía, el nuevo MX-5 tendrá un peso objetivo de tan sólo 1.000 kilogramos. Gran parte de la reducción (cercana a los 200 kg), se conseguirá a base de la técnica downsizing, pues el tope de gama pasará a usar un 1,6 litros para sustituir al 2,0, pero conservando sus 160-170 Cv.
Las dimensiones exteriores también se verán reducidas, aunque la batalla y el ancho de vía se conservarán, lo que lo acercará más a la idea de "coche con ruedas en las esquinas".
por Mauricio Jürgensen | 21/11/2009
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