La decadencia del Salón de Detroit promete ser todavía más marcada, y no sólo por la posibilidad de que alguno de los otrora tres Grandes de Detroit termine en la quiebra, o porque las marcas opten por alguno de los otros salones norteamericanos. Sino también por el fortalecimiento de los mercados internacionales.
Hace unos días se realizó el Salón de Guangzhou, en el sur de China, donde se presentaron una veintena de novedades, la mayoría locales, aunque también algunas mundiales, como el Ford Fiesta sedán y el nuevo Mitsubishi Eclipse.
Y eso que Guangzhou es hoy por hoy el tercer mayor salón de China, por detrás de los gigantezcos Shanghai y Beijing, que cada año deslumbran con sus novedades.
Lo mismo ocurre con Moscú, cuyo salón este año demostró la relevancia que tiene hoy para la industria el mayor mercado europeo. Hubo una decena de novedades mundiales y de marcas de todos los orígenes. En ese camino va Sao Paulo también, nada raro considerando que en Brasil se venderán tres millones de autos.
Diferente es el caso de Londres, un salón bianual que hoy se ubica en importancia inmediatamente después de Frankfurt, París y Ginebra. La capital británica les tomó distancia a otros salones que tuvieron relevancia europea, como Barcelona y Madrid.
Y para el futuro, Nueva Delhi asoma con fuerza, considerando que el mercado indio avanza a pasos agigantados.