La propuesta del gobierno francés por aplazar la entrada en vigor de la nueva norma de emisiones de CO2 dio su último gran paso hoy, con la ratificación de la Eurocámara.
Con esto, se establece que recién para 2015 el promedio de emisiones del total de las flotas de cada marca será de 130 gramos de CO2 por kilómetro, aunque las reducciones partirán en 2012, cuando se exigirá que el 65% de los vehículos cumplan con la medida, escalando a 75% en 2010 y a 80% para 2014, con lo que se alcanzaría la totalidad dentro de la fecha estipulada, estableciendo adicionalmente una reducción de 10 gramos adicionales mediante otras medidas como el uso de combustibles especiales o neumáticos de baja resistencia al rodaje.
Además se flexibilizarán las multas para los constructores que sobrepasen el límite establecido. Con esto entre 2012 y 2018 los fabricantes paragán cinco euros por el primer gramo que rebase la norma, 15 euros por el segundo, 25 por el tercero y 95 desde el cuarto, cifra que en 2018 será el mínimo a pagar. Esta penalización se calcula multiplicando el número de gramos por kilómetro sobre la norma en un coche medio del constructor por el número de unidades vendidas.
El Parlamento Europeo justificó estas medidas como una forma de dar más plazo a los constructores para que adapten su producción, incentivando el mejoramiento de la tecnología en lugar de optar por pagar las multas.
A pesar que se haya aplazado la entrada en vigencia de la norma, se estableció un nuevo compromiso para 2020, fecha en que todos los vehículos nuevos tendrán un límite de emisiones de 95 gr/km, con lo que se cumpliría el objetivo de la Unión Europea de reducir las emisiones de CO2 en un 20%.