04/01/2009 - 10:15
Quisquillosas están las marcas de autos, importadoras o no, respecto de lo que ocurrirá en el sector este nuevo año. Y es que la crisis económica está calando fuerte en las ventas. Lo que parecía ser un 2008 brillante terminó opacado por la realidad de los últimos tres meses, y si bien de todas formas se deberían superar las 240 mil unidades (faltan las cifras de diciembre), se esperaban muchas más.
Y lo que viene para este año es un misterio. Nadie duda de que el mercado se contraerá y no poco, pero la duda es cuánto. El miedo es tan grande que las proyecciones no son alentadoras.
"El escenario económico está muy cambiante y es difícil hacer predicciones", explica Ricardo Lesmann, presidente del grupo Gildemeister. Eso sí, el máximo ejecutivo del conglomerado que representa a Hyundai agrega que "lo claro es que la caída será mucho más fuerte de lo que se está vaticinando. Algunos dicen que soy alarmista, pero creo que en Chile este año no se venderán más de 140 mil unidades".
Lesmann es de los más pesimistas del sector, pero no es el único que cree que la caída en las ventas será mayor al 40%. En general, la mayoría de los ejecutivos habla de unos 150 mil vehículos para este año, cifra que significa una baja del 40% respecto de 2008, y que asoma como la peor caída de la industria en la última década.
El último gran desplome data de 1999, cuando se vendieron 104.421 unidades, 26% menos que en 1998. Eran los tiempos de la crisis asiática, de la cual la industria se recuperó recién en 2005, cuando las ventas llegaron a 182.000 unidades y sobrepasó a 1997.
EL CREDITO
Hay muchos ejecutivos que prefieren no hacer comentarios debido a lo cambiante que está el escenario, con cada nuevo mes peor que el anterior. Pero varios de ellos coinciden en que el mayor problema para los consumidores será el bajo acceso al crédito.
Cristián Barroilhet, gerente general de Chery, indica que "el financiamiento automotriz debe volver a ser una realidad para todos, sobre todo para los coches de menor precio".
Otro problema que afectará la comercialización será el alza en los precios. "Un incremento en el tipo de cambio siempre representa un desafío, puesto que obliga a un alza en los precios de bienes importados como los automóviles", señala Angelo Chiriboga, director de ventas y marketing de General Motors.
Para Lesmann, las más afectadas serán las marcas japonesas y en eso no se equivoca. Toyota anunció que todos sus coches sufrirían un importante aumento en su valor, y otras, como Honda, ya lo hacen notar en sus listas de precios.
A pesar de todo, hay algunos ejecutivos optimistas. Juan Pablo Mir, gerente general de SsangYong, dice que "a partir de marzo todos los productos con motorización diésel deberían tener ventaja sobre los bencineros por la baja del precio del petróleo", y agrega que "hacia el segundo semestre ya se deberían haber corregido todas las variables, con lo que el escenario debería ir mejorando".
A diferencia de él, Rodrigo Torres, gerente de marketing de Honda, señala que "la recuperación será muy lenta, y para volver a vender 250 mil autos pasarán al menos tres años".
Todos, eso sí, coinciden que ésta es una buena oportunidad para reforzar los servicios de post venta, fidelizar más clientes y controlar el stock.
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