"Brasil es un país naturalmente sexy, y eso hace a las modelos de mi país muy sensuales", comenta al teléfono desde Nueva York la top model Alessandra Ambrosio (27) sobre la clave del éxito de las maniquíes de esa nación sudamericana, en la industria de la moda y, especialmente, ante los ojos de la firma de lencería Victoria's Secret. Una compañía que se surte de la mujeres más admiradas del circuito para participar en su desfile anual. Un evento que en Chile se emite el viernes, por el canal de cable TNT, y que es apto sólo para chicas audaces, grupo en el que está la supermodelo originaria de Erechim.
Su presencia en el evento 2008 presentaba un desafío especial. Ambrosio subió este año 20 kilos durante el embarazo de su primogénita, Anja, quien nació el 24 de agosto (de su noviazgo con el empresario Jamie Mazur), a menos de tres meses del desfile. "Me rompí el trasero para recuperar mi figura. Trabajaba todos los días, al menos, dos horas con mi entrenador", detalla. Y, aunque sea casi un mito, las supermodelos también sufren: "Tuve que comer en porciones pequeñas. Hice los mismos sacrificios que cualquier mujer". Pero el esfuerzo rindió frutos en su reaparición en las pasarelas (ver foto principal).
EL TOQUE DEL ANGEL
Vestir las alas de "ángel" (como se denomina a las modelos que sirven de voceras de Victoria's Secret) corona una carrera iniciada en la adolescencia, cuando en 1996 ganó el concurso de la agencia Elite de su país. "Es la forma más fácil de empezar, ya que las personas de la industria te pueden ver. Incluso si no ganas, te toman fotos y ya saben si puedes ser prospecto para un trabajo con ellos", explica.
Inmediatamente se apostó por ella y fue enviada por Elite a Manhattan, Japón y Europa. "Al inicio quise renunciar, fue cuando llegué a Nueva York, Era muy joven y estaba muy sola. No tenía ninguna de mis amigas acá. Pero después volví a Brasil y se me pasó". Para esa época también estaban circulando sus compatriotas Gisele Bündchen y Adriana Lima, con quienes se encontraba en el exterior, y con quienes en el tiempo coincidió como rostro de Victoria's Secret (Büdchen dejó sólo este año la firma). "Ser un 'ángel' es lo mejor que le puede pasar a una modelo en su carrera. Te da seguridad. Te conviertes en vocera de la compañía y todo el mundo te conoce", enfatiza.
Pese a su exposición y a algunos negocios en su país, Alessandra Ambrosio no proyecta pasos televisivos e industriales como los de las consagradas Heidi Klum y Tyra Banks. "Hay que disfrutar el presente, como me pasa ahora, que tengo una guagua y adoro pasar tiempo con ella". Por eso partió a Florianópolis tres meses antes de dar a luz, "para estar en la playa relajándome con mi novio. Quise tener a mi hija en Brasil porque era mi primer parto. Quería estar cómoda, poder hablar con mi doctor. Y si tenía que gritar, quería hacerlo en portugués", bromea.
Pero eso quedó en el pasado y ya volvió a su ritmo frenético. "Es una locura", cuenta. Pese a eso, toma distancia para evaluar esta carrera: "Veo el modelaje sólo como un negocio. Ser responsable es uno de mis secretos para estar en la cima. El otro no lo voy a decir...".