El diputado Alberto Cardemil responde al ex subsecretario Felipe Harboe, quien hace una semana lo cuestionó por llevar 20 años en la Cámara. De paso, habla de la campaña de Piñera y de las críticas al concepto de cambio de la Alianza.
Felipe Harboe, su rival en Santiago, dijo que usted no representaba para nada la renovación.
Felipe es buena persona y deseo que le vaya bien, pero no nos saquemos la suerte entre gitanos. El no es el mejor rostro para pontificar sobre la renovación política. Harboe es operador de la Concertación desde que tiene uso de razón, ha sido funcionario de los tres últimos gobiernos y ahora es diputado designado por la oligarquía concertacionista.
El concepto de cambio de la Alianza ha sido cuestionado por la Presidenta...
No entienden que el cambio es un cambio en el régimen de gobierno, en los que toman las decisiones públicas, un cambio de estilo y prioridades. Nuestra propuesta apunta a la modernización, al empleo, a eficiencia en la lucha por la seguridad ciudadana -algo que estuvo a cargo de Harboe, cuya gestión claramente no puede ser aplaudida-, eficacia y honradez administrativa, a eliminar la corrupción y el cuoteo... Hablar de cambio desde el aparato público concertacionista, que se ha enconado durante 20 años, resulta poco creíble.
La Presidenta ha entrado en la arena más electoral. ¿Es un peligro para Piñera, considerando la alta popularidad de la Mandataria?
Acá no hay nada nuevo. Junto con prácticas políticas como el cuoteo, la Concertación ha practicado una intervención electoral escandalosa. Es lo que hacen siempre (...) La Presidenta se equivoca al defender la continuidad, que es lo único que le puede servir a Frei. El esfuerzo es sensato, porque es lo único que puede hacer, pero va contra el tráfico en materia de opinión pública.
¿Cómo marcha la campaña de Piñera, a su juicio?
Ha salido de unos días malos. Creo que el fideicomiso fue un gran paso, pues siempre planteé que era fundamental tener una muralla china entre política y negocios. Y tenemos una situación nueva, una coalición que es capaz de tener ministros de Allende y ex funcionarios del gobierno de Pinochet sentados en la misma mesa, pensando en el futuro. Con esto se debe asumir que la transición está terminando, que la transición termina con esta elección.
¿Por qué la Alianza alaba a Marco Enríquez, si también le quita votos a Piñera?
Creo que recuperó el espíritu de lo que fue la Concertación, entonces uno lo ve como la persona con la que se debe entender. Yo realmente veo parados en la cancha a Piñera y Marco, así que no es que uno lo alabe por cálculo, sino porque es un fenómeno real.