La rigurosidad, los recursos invertidos, su método de aplicación y el prestigio del Centro de Estudios Públicos, hacen que la encuesta CEP sea por lejos el sondeo presidencial más esperado y respetado de la escena nacional, teniendo en ocasiones incluso el 'poder' de modificar estrategias políticas y de campaña electoral.
Fundado en 1980, el CEP ha sido desde entonces uno de los principales referentes de los grandes debates públicos y esa credibilidad ha sido exitosamente traspasada a sus periódicos estudios de opinión pública.
Su método de aplicación presencial, aleatorio y probabilístico en 146 comunas del país con una muestra de 1.505 personas son la base de la confianza que deposita la clase política en esta encuesta.
El sondeo cuenta en promedio con un error muestral estimado en ±3% (considerando varianza máxima) y un 95% de confianza.
La rigurosidad de sus resultados se ven avalados además si a estos elementos se adiciona que al momento de aplicar la encuesta se hace una simulación de la votación presidencial con urna incluida, a la que el encuestador no tiene acceso una vez depositado el voto.
Sin ir más lejos, una encuesta realizada en julio por la Universidad Adolfo Ibáñez a los editores políticos de los 16 medios de comunicación más importantes del país, reveló que la encuesta CEP encabeza por lejos el ránking nacional si se mide por su credibilidad, alcanzando la máxima puntuación asignada (48 puntos). Le sigue de lejos, por la encuesta Adimark (15 puntos).