Como un "secreto a voces" es calificado entre parlamentarios y médicos el cuoteo político que existe en los principales cargos del sector Salud, cuya selección, a pesar de estar incorporada al sistema de Alta Dirección Pública (ADP), recae preferentemente en profesionales afines a la Concertación.
En un artículo publicado ayer en Reportajes se reveló que actualmente el 79% de los servicios de Salud del país, que se han llenado mediante el señalado sistema de calificación, está dirigido por militantes del oficialismo o independientes pro Concertación.
El ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, reconoció ayer que al momento de realizarse un nombramiento se opta por personas que se identifiquen con el Ejecutivo..
"En un gobierno de coalición lo principal es que los cargos estén dirigidos por personas que compartan la línea del gobierno", señaló Viera-Gallo. Al tiempo que agregó que la Alta Dirección Pública propone un listado de nombres para la decisión final del Ejecutivo y "por cierto, se toma en cuenta sobre todo la calidad de cada cual, sus condiciones personales, pero, obviamente, el gobierno también necesita que en los cargos que se desempeñen, haya personas que compartan su línea".
Antes de las declaraciones del ministro, la Alianza había activado una ofensiva sobre el tema. El presidente de la Comisión de Salud, Juan Lobos (UDI), dijo que la militancia política no sería problema si el sistema sanitario no estuviera colapsado por mala gestión. En esa línea exigió al gobierno una evaluación de todos los altos directivos. "Si es necesario, que se les pida la renuncia a todos", agregó.
La secretaria general de RN, Lily Pérez, lamentó que el sistema se desnaturalice, ya que "la Salud hay que manejarla con aspectos técnicos".
En horas de la tarde, el vocero Francisco Vidal volvió a defender la afinidad política de los directivos de Salud con el gobierno. "No hay gente neutral en Chile (...). Todos los chilenos tienen derecho a tener opinión política. Pero si alguien pensó que al seleccionarse por este sistema (la Alta Dirección Pública) la condición era ser inocuo. (La respuesta es) No".
PROCESO EN ENTREDICHO
El proceso de designación de cargos mediante el sistema de Alta Dirección Pública se inicia con un concurso, donde pueden postular todos los interesados. Luego, una consultora selecciona a quienes tienen mejores capacidades. En los cargos de nivel I, como directores de servicio, el Consejo de la Alta Dirección Pública (en el que participan representantes de varias sensibilidades políticas) establece una terna que es dirimida por la Presidenta.
Según quienes conocen el sistema, las palabras de Viera-Gallo desincentivarán a los postulantes porque dan la señal equívoca de que quien no es militante o simpatizante del gobierno no será elegido.
Además, agregan estas fuentes, el criterio de afinidad con el Ejecutivo podría ser atendible en los casos de jefes de servicio -quienes deben dar continuidad a las líneas centrales de Salud del gobierno-, pero en ningún caso en el de directores de hospitales, cuyo perfil debería ser netamente técnico dado que el énfasis está en la administración.
El presidente del Colegio Médico, Pablo Rodríguez, sostuvo en tanto que la afinidad política entre directivos de Salud y el gobierno es un tema antiguo y agregó que le han planteado al ministro de Salud, Alvaro Erazo, la necesidad de cambiar el sistema. "Es un tema histórico. En tiempos del régimen militar era exactamente igual. A veces se ponía a un coronel o a un general a cargo de un hospital", agregó.