Edmundo Pérez Yoma dice que encuentra "siútica" la palabra "empoderamiento". Sin embargo, en las últimas semanas Michelle Bachelet le ha encargado varias tareas. Entre ellas, dirigir el comité nacional de empleo, que deberá enfrentar el principal desafío de La Moneda 2009: mitigar los efectos de la crisis. Uno de los temas que actualmente preocupan al gobierno es el frente laboral, donde el Ministerio del Trabajo ha planteado la postergación de la entrada en vigencia de la ley de la semana corrida. Más allá de este debate, Pérez Yoma dice que el objetivo del gobierno es no agitar el ambiente laboral.
Usted asumió Interior hace un año, ¿cuál es su balance?
Cuando me hice cargo de este ministerio había una baja aprobación del gobierno y de la Presidenta. Enfrentábamos el problema de la sequía y de la estrechez energética. Había un fuerte desorden en el equipo político del gobierno. Ahora tenemos una Presidenta con una aprobación de más de un 50%, y superamos la sequía y la estrechez energética.
¿Cómo debe ser la agenda legislativa 2009?
La agenda 2009 ya está bastante definida y estará destinada a resolver los problemas de la crisis mundial. Lo otro, es terminar de la forma más exitosa el programa de la Presidenta.
¿Descarta incluir cosas nuevas que no estén en el programa?
No descarto nada, pero quiero ser claro, no vamos a introducir ningún tipo de ley para crear diferencias artificiales con la oposición.
¿Y el voto voluntario, inscripción automática o voto en el exterior?
Esos temas están ahí y van seguir ahí. No estamos por introducir algún tipo de discusión parlamentaria que de alguna manera reviva lo que fueron las reformas laborales (de 1999), que creo que son un mito urbano. Lagos le ganó a Lavín porque tenía más votos. La discusión de la reforma laboral fue una discusión que abarcó sólo a las elites, pero que no trascendió hacia abajo.
¿Qué pasa, por ejemplo, con el proyecto de fortalecimiento de la negociación colectiva, que ha sido prometido por la Presidenta?
No vamos a introducir nuevas cosas que produzcan ningún tipo de discusión artificial. Sobre todo en estos momentos, no queremos producir ningún tipo de turbulencia que pueda afectar de alguna manera el empleo.
Esta semana usted defendió a Eduardo Frei, ¿hasta dónde llega la prescindencia del gobierno?
No tenemos por qué meternos en la campaña presidencial. Nuestra contribución a un quinto gobierno de la Concertación consiste en que los efectos de la crisis en 2009 sean los menores posibles. Gobernar y gobernar bien. Pero hay ciertas cosas en las cuales no somos eunucos políticos, como por ejemplo la discusión que se suscitó por un señor que trató de equiparar la situación financiera de Frei con la de Piñera. Cuando hay una cosa tan increíble en política, uno no puede resistirse a intervenir.
¿Ha faltado compatibilidad entre los ministros del Interior y la Presidenta, como dijo Harboe?
Harboe me llamó y me dijo que se había referido a los dos ministros anteriores (Andrés Zaldívar y Belisario Velasco). No he sentido ninguna incompatibilidad con la Presidenta.
¿Ha mejorado su relación con Francisco Vidal?
Nunca he tenido mala relación con Vidal. Todo lo contrario, hemos constituido un equipo muy sólido. El comité político está muy afiatado y ha encontrado un método de trabajo, que está dando buenos resultados.