Luego que el Senado aprobara la reforma constitucional que estipula la inscripción automática y el voto voluntario, el martes pasado, el Ejecutivo comenzó a desplegar una estrategia para que ambas modificaciones estén operativas en los próximos comicios presidenciales y parlamentarios. Lo primero que decidió fue ingresar la próxima semana a la Cámara Alta una ley orgánica que definirá el mecanismo con que operarán las iniciativas.
Para ello, el gobierno hará mínimas modificaciones a un proyecto de 2004, que fue rechazado por la Cámara en agosto del año pasado.
La iniciativa contempla la existencia de un nuevo registro de electores, que contendrá la nómina de las personas que cumplan con los requisitos legales para ejercer el derecho a voto. Es decir, los chilenos mayores de 18 años y los extranjeros avecindados en el país por más de cinco años, salvo quienes hayan sido declarados en interdicción por demencia o los procesados por delitos con penas aflictivas, entre otras causales.
Una vez que esté operativa la normativa, las cerca de tres millones 800 mil personas que se integrarán por primera vez a ese registro serán notificadas de la situación por una carta certificada por el Servicio Electoral (Servel). La misiva llegará a sus domicilios, entendiendo por éstos el lugar que declaren al momento de solicitar su cédula de identidad.
Quienes quieran cambiar su domicilio electoral tendrán que dirigirse a una junta de actualización del Servel, que operará en todo el país.
El padrón electoral definitivo sería confeccionado por el servicio con 120 días de anticipación a la fecha de las elecciones. Luego se abrirá un periodo de reclamos y aclaraciones. La nómina final de votantes se publicará al menos 30 días antes de la elección.
La iniciativa también contemplará medidas pro transparencia. El Servel permitirá que cualquier persona acceda a los datos del registro. Además, se repartirán copias íntegras del padrón a los partidos y los candidatos.
CAMBIOS E INTERROGANTES
El proyecto no especifica qué se hará para registrar a las personas que han cambiado de residencia. Tampoco precisa otros cambios que contempla, como el aumento de locales de votación, el elevar el número de vocales y las modificaciones en la conformación de las mesas.
En el Ejecutivo prevén que la tarea puede ser compleja. Más aún cuando se corre contra el tiempo, pues entre los parlamentarios existe consenso para adelantar las elecciones para noviembre.
Pese a ello, el director del Servel, Juan Ignacio García, afirmó el martes que la entidad estaba en condiciones de implementar el nuevo sistema para las elecciones. Eso sí, planteó que la iniciativa sea despachada por el Congreso antes del 30 de abril, para apurar su puesta en marcha.
Todos estos cambios pasan porque la Cámara ratifique este mes la decisión del Senado de aprobar el voto voluntario y la inscripción automática. En el Ejecutivo, en todo caso, lo dan por descontado.