por Sofía Vargas / Marian Villablanca | 02/03/2009 - 11:06
Hace 10 años, el acceso era el gran problema vinculado a la educación superior. Hoy es la calidad.
Con el aumento progresivo del número de instituciones, los ojos de las autoridades de educación están puestos en fiscalizar la idoneidad de los planteles y su oferta académica.
El año pasado fueron 94 los programas de pre y posgrado que entraron en el proceso de la Comisión Nacional de Acreditación, de los cuales 15 no lograron sortearlo.
En pregrado, Kinesiología en la Universidad Andrés Bello e Ingeniería Comercial en la Universidad de la Frontera fueron rechazados, de las 33 carreras que se sometieron a supervisión. Número que sube en el caso de los posgrados: 61 programas fueron evaluados, 13 de los cuales no aprobaron.
El detalle: seis doctorados, de los 40 evaluados; y siete máster, de los 21 que se sometieron a la evaluación. Esto es, uno de cada tres en el caso de los magíster.
A ello se suman los programas que no han pasado el proceso en años anteriores y que son nueve en total: Educación Parvularia, en la U. de Los Lagos; Ingeniería Civil Industrial, en la U. de La Serena; Ingeniería Comercial y Sociología, en la UFRO e Ingeniería Comercial, en la U. Silva Henríquez.
Más cinco Pedagogías: en Biología y Física, en la Universidad de Playa Ancha; y en Filosofía y en Física en la Universidad Católica del Norte.
Estas deben, por ley, a partir de este año obligadamente someterse al proceso, junto con Medicina. Por ello, las que ya han sido rechazadas debieron intentar subsanar las debilidades y reingresar inmediatamente a la comisión, pese a la regla general que indica que, después del rechazo, deben pasar dos años antes de que la carrera vuelva a intentar acreditarse.
Otros 294 programas de Pedagogía todavía no pasan por el filtro de calidad (hasta la fecha, 91 han sido acreditadas, de un total de 395). Y tampoco lo han hecho seis de Medicina que hasta el año pasado se habían marginado. Ellas deberían tener regularizada su situación durante este año.
Pero hasta el momento no está claro qué pasará si son rechazadas. Por lo pronto, la idea del gobierno es modificar la ley de aseguramiento de la calidad, de manera de que los programas que sean rechazados deban cerrar definitivamente.
Pero eso abarcaría sólo a las que, por el momento, están obligadas a acreditarse, esto es, Pedagogía y Medicina. ¿Y el resto?
"La idea es que se vayan sumando más carreras a la obligatoriedad", dice Sally Bendersky, jefa de Educación Superior del Mineduc.
QUÉ SIGNIFICA EL RECHAZO
Hasta ahora los beneficios de financiamiento estatal (poder optar al crédito con fondo solidario y al crédito con aval del Estado) son prerrequisitos sólo cuando la universidad está acreditada y no están vinculados al pregrado que imparte, exceptuando medicina y pedagogía.
En el caso del posgrado, en cambio, los programas deben estar avalados por la CNA si sus alumnos quieren postular a las becas que entrega el Estado.
Así las cosas, pueden darse casos en que la universidad esté acreditada y alguno de sus pregrados no. "Que una institución esté acreditada y no alguna de sus carreras o viceversa es irrisorio.
Por lo mismo, deberían ser cada día más las carreras que se sumen al proceso, porque las acreditadas tendrán siempre ventajas comparativas con aquellas que no lo están", agrega Sally Bendersky.
¿Cuál es entonces el impacto para el estudiante de matricularse en una carrera rechazada? Sólo el cursar una carrera que puede tener un cuerpo docente deficitario (bajo número de profesores o con poca especialización), un plan de estudios y un área de investigación débiles, insuficiente infraestructura o un perfil de egresados no definido, según puede desprenderse de los informes de cada una de las carreras que no obtuvieron la acreditación.
Un tema no menor para un alumno que invierte millones de pesos en asegurar su futuro. Y motivos suficientes, según la autoridad, para que, en teoría, los jóvenes no las escojan.
REQUISITOS PARA LA ACREDIATCIÓN
Perfil de egreso de los alumnos coherente con la misión y los propósitos institucionales. Éste debe tener mecanismos formales para irse actualizando.
Infraestructura adecuada como dotación de biblioteca y sala de computación. Además, tener explicitadas políticas de renovación de dichos recursos.
Que el cuerpo académico sea adecuado a la cantidad de estudiantes y que existan mecanismos para su perfeccionamiento.
Procesando mensajes...
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