Una carrera de caballos. En eso se ha convertido el Examen Unico Nacional de Conocimientos de Medicina (Eunacom) para algunas universidades, que esperan ganarles a las demás, aunque sea por nariz. Si bien las instituciones que conforman la Asociación de Facultades de Medicina de Chile (Asofamech) acordaron no utilizar sus resultados para publicitar sus casas de estudio, algunas escuelas de medicina han comenzado a entrenar a sus estudiantes, tal como un preuniversitario prepara a los jóvenes que dan la PSU.
La Asofamech está pensando algunas posibles soluciones para que el test no se convierta en una lucha por el primer lugar.
"El examen sigue cumpliendo sus objetivos originales, pero siempre estaba el riesgo de que se convirtiera en una carrera y que se comenzara a presionar por el puntaje, sin mejorar la calidad. Las escuelas se juegan mucho en publicidad indirecta y eso genera un incentivo perverso", asegura Beltrán Mena, director del test y médico de la U. Católica.
Una de las opciones es no publicar la puntuación exacta que obtiene cada plantel, sino que entregar los resultados por franjas de puntajes. Así se evita la carrera por el primer lugar.
Hacer preguntas más complejas sería otro cambio, ya que hoy el examen es de selección múltiple. "El desafío que las preguntas integren disciplinas y sean menos memorísticas". Por ejemplo, preguntar por casos clínicos, "como qué pasa si un niño no crece, o hacer una pregunta que mezcle cardiología y enfermedades infecciosas". Además, se agregarán más imágenes, ecografías o radiografías para ser interpretadas.
En cuanto a la corrección de la prueba, para este año se pretende descontar las respuestas malas, tal como en la PSU: por cada cuatro malas se pierde una buena.
Todos estos cambios serán sometidos al Consejo de Decanos de Medicina, quienes decidirán su aplicación en una junta programada para mañana.
Entre los entrenamientos más usados por las universidades están los reforzamientos y los ensayos. Un caso que grafica la preocupación de los planteles es el de la U. Finis Terrae, que contrató a un alumno destacado en el test para que realizara un entrenamiento y subió del penúltimo al ségundo lugar en el ranking en tan sólo un año.