A raíz de los resultados obtenidos por los estudiantes en la Prueba de Selección Universitaria (PSU), en los que quedó de manifiesto que sólo cinco comunas concentraron el 45 por ciento de los puntajes nacionales, uno de los miembros del comité técnico del test educacional, Jorge Manzi, negó de forma categórica que la PSU provoque la brecha existente entre los colegios públicos y particulares.
Asimismo, sentenció que "cualquier test va a reflejar las diferencias socioeconómicas de los estudiantes", agregando que "tenemos que asumir que existe un problema de educación y que no tiene nada que ver con la prueba (PSU)".
De esta manera, el académico de la Universidad Católica explicó que la prueba que reemplazó a la P.A.A. "no se hizo para eliminar la brecha que distancia a los estudiantes, sino más bien mide conocimientos, y cumple muy bien su función".
Por esto mismo, es que recalcó que la PSU "es altamente confiable, y el problema está en que la sociedad debe trabajar por la calidad de la educación para hacerla más equitativa".
Respecto a lo reflejado en la prueba, el investigador de la UC indicó que las fallas apuntan principalmente a que "la gente más pobre tiene menos posibilidades que aquellos sectores más acomodados (para entrar a universidades estatales), por lo que el Estado tiene que trabajar en eso".
"Mientras no tengamos políticas educacionales que ataquen eso -la desigualdad en la educación-, seguiremos igual. Hay que fijarse en el nivel de escolaridad de los padres de los alumnos que asisten a los colegios municipalizados; entonces cómo esperamos que sus padres puedan apoyar adecuadamente a sus hijos", explicó el experto en educación.
Sin precisar una cifra concreta en cuanto al tiempo en que se tardaría en eliminar las diferencias económicas de los colegios, Manzi que la solución está en que "el Gobierno invierta más recursos en aquellos colegios que reciben y se hacen cargo de los niños que han sido expulsados de otros establecimientos por considerarlos 'niño problema'".