Líderes sindicales y socialdemócratas de República Checa criticaron el acuerdo negociado por Praga con la Unión Europea (UE) para que el país quede excluido de la Carta de Derechos Fundamentales del Tratado de Lisboa.
"El gobierno acordó un nuevo modelo que es difícil de aceptar y que excluye (a República Checa) de toda una gama de derechos de la nueva generación", declaró Jiri Paroubek, jefe de los socialdemócratas, al diario liberal de izquierda "Pravo".
Paroubek explicó que su partido impulsaba un compromiso que estipulara sólo un retraso en la adhesión checa a la carta.
También la unión sindical CMKOS manifestó su temor de que el acuerdo impida a los checos defender en un futuro sus derechos civiles en el ámbito internacional.
"Los gremios harán todo para que no se firme la cláusula de excepción (de la carta)", anunció el vicedirector del órgano, Vit Samek, que no excluyó manifestaciones y huelgas.
El gobierno en Praga y los expertos legales consultados por la agencia de noticias checa CTK rechazaron esos riesgos. La mayor parte de los derechos fundamentales están reflejados también en la legislación checa, indicó Filip Krepelka, de la facultad de derecho de la Universidad de Masaryk.
"Ningún derecho está en peligro", coincidió el primer ministro Jan Fischer, según el cual el acuerdo con la UE no representará ninguna desventaja para los ciudadanos.
Fischer logró imponer la cláusula de excepción, impulsada por el presidente euroescéptico Vaclav Klaus, durante la cumbre de la UE que tuvo lugar esta semana en Bruselas. Polonia y Reino Unido ya cuentan con una cláusula similar.
El acuerdo hizo que Klaus se mostrara dispuesto a firmar el Tratado de Lisboa, último obstáculo en el proceso de ratificación del texto en todo el bloque. La UE espera ahora que el tratado pueda entrar en vigor el 1 de diciembre.