El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) José Miguel Inzulza, manifestó su "preocupación" por la situación de la embajada brasileña en Honduras, donde está alojado el Presidente constitucional de ese país, Manuel Zelaya.
Inzulza, despertado el viernes de madrugada en Washington para escuchar que se había logrado un acuerdo en Tegucigalpa, pensó en llamar al Presidente de Costa Rica, Oscar Arias.
Pero luego decidió no hacerlo y dejar que el Nobel de la Paz, autor del denominado Acuerdo de San José, puntapié inicial para el acuerdo del viernes, siguiera durmiendo.
Lo relató el propio Inzulza horas más tarde, en un encuentro con periodistas, en el que participó Folha de S. Paulo.
"El acuerdo era firme, me dijeron, pero ya había sido cierto otras veces, entonces resolví esperar. Demoró más de lo que esperábamos, pero salió y abre una nueva etapa", dijo Inzulza.
El secretario de la OEA debe indicar ahora dos representantes interamericanos para integrar una comisión que verificará si se cumplen los ítems del acuerdo, además de enviar una misión electoral de la organización que actuará como observadora en las elecciones del 29 de noviembre.
Insulza debe, además, convocar una asamblea general de la entidad para decidir la reintegración de Honduras a la OEA, país suspendido tras el golpe encabezado por Roberto Michelleti contra Zelaya, el 28 de junio.
Pese a los avances logrados con el reciente acuerdo, el secretario general dijo que estaba preocupado con la situación de la embajada de Brasil y que elevaría esa inquietud en una reunión de la OEA.
"Vi que La situación de la embajada no está contemplada en el cronograma del acuerdo, y eso me preocupa", dijo Izulza a Folha.
La misma preocupación demostró el viernes el secretario asistente de Estado norteamericano para el hemisferio Occidental, Thomas Shannon.
"En este momento, el acuerdo no alude al estatus del Presidente Zelaya dentro de Honduras, pero ese es obviamente un punto de diálogo que nosotros y el régimen de facto deberemos abordar", apuntó el diplomático.
"Es obvio que el estatus debería ser normalizado de algún modo y que el régimen debería parar con el asedio a la embajada brasileña", completó Shannon.