El gobierno argentino se deslindó hoy de los bloqueos en el reparto de diarios y revistas provocados por la central sindical oficialista que han agravado la tensión en las ya de por sí difíciles relaciones que mantiene el Ejecutivo con los principales medios del país.
El sindicato de camioneros, liderado por Pablo Moyano, hijo del líder de la poderosa Central General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, afín al gobierno, ha obstaculizado durante dos noches el reparto de publicaciones hasta lograr que las cooperativas de distribución de diarios y revistas se integren en la organización que dirige.
Moyano ha conseguido el traspaso de 1.300 conductores y auxiliares de cooperativas de distribución al convenio colectivo de los camioneros.
La maniobra sindical ha provocado duras críticas entre los principales diarios afectados, Clarín y La Nación, los de mayor tirada del país, que atribuyen el conflicto a un nuevo intento del Ejecutivo por controlar a los medios de comunicación.
También las Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y la Asociación de Diarios del Interior de la República (ADIRA) condenaron la acción del sindicato y denunciaron que "los diarios y sus lectores volvieron a transformarse en rehenes de un conflicto del que son ajenos".
"Resulta institucionalmente grave que en lugar de apelar a vías pacíficas para resolver un problema sindical se opte por vulnerar violentamente derechos de terceros y garantías constitucionales de toda la sociedad, como la libre circulación de publicaciones y el acceso a la información de la ciudadanía", agregó ADEPA.
El gobierno, que había mantenido hasta ahora silencio sobre el conflicto, decidió hoy desmarcarse de la actuación del sindicato.
"Hay quienes quieren hacer aparecer como que atrás de esto hay una mano negra del gobierno que impide que medios democráticos y populares salgan de sus distribuidoras. Nada más alejado de eso", aseguró el ministro del Interior, Florencio Randazzo, en declaraciones a Radio Continental de Buenos Aires.
"Querer hacer aparecer esto como una decisión del gobierno de entorpecer la libertad de prensa y me parece descabellado", insistió.
El nuevo enfrentamiento entre el gobierno y los principales diarios del país se produce en vísperas de la 65 Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que comenzará a debatir el viernes en Buenos Aires y será inaugurada oficialmente el próximo lunes.
La reunión de la SIP será contestada con un "contraencuentro" convocado por Venezuela y auspiciado por el gobierno argentino.
El "contraencuentro" contará, entre otros, con la participación del interventor del Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), Gabriel Mariotto, uno de los principales impulsores de la nueva ley de medios audiovisuales de Argentina, rechazada por sectores de la oposición y las principales empresas periodísticas del país.
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