El proyecto de reforma de la salud del Presidente Barack Obama superó su primer gran obstáculo en la Cámara de Representantes hoy, cuando los legisladores votaron continuar el debate.
La cámara aprobó por 242 votos contra 192 una moción de procedimiento que dicta las condiciones del debate. Todos los republicanos y algunos demócratas votaron por bloquearlo.
Ahora, los partidarios de la reforma aseguran que cuentan con los 218 votos necesarios para aprobar la reforma y darle luz verde a su paso al Senado, donde esperan nuevas versiones de la ley y un nuevo debate.
Los legisladores oficialistas recibieron la visita del propio Obama en el edificio Cannon del complejo del Congreso. El Presidente fue hasta allí para arengar a los líderes del bloque demócrata y ponerse al tanto de las cuentas sobre el número de votos con los que cuenta el oficialismo para hacer avanzar la reforma.
Después de la visita, en una aparición ante la prensa desde los jardines de la Casa Blanca, Obama afirmó que Estados Unidos se encuentra "más cerca que nunca" de una reforma sanitaria que debería beneficiar a los alrededor de 50 millones de norteamericanos que no cuentan con seguro médico.
"Ahora es el momento de terminar el trabajo", dijo el presidente, quien hizo de la reforma sanitaria la primera prioridad de su agenda política doméstica.
Obama "urgió" a los diputados a "ponerse a la altura de las circunstancias, responder al llamado de la historia y votar en favor de la reforma del seguro sanitario para Estados Unidos".
AMBICIÓN
La reforma es una vieja ambición de los demócratas, que sufrieron una dura derrota en los años 90, cuando el entonces presidente, Bill Clinton, encargó a la primera dama, Hillary Clinton, hacer avanzar el proyecto en el Congreso.
Los esfuerzos de la actual secretaria de Estado chocaron contra la feroz resistencia de los republicanos y de los representantes del multimillonario negocio de la medicina.
Esta vez, en cambio, el proyecto de Obama recibió el apoyo de importantes organizaciones de pensionados, gremios médicos y grupos de defensa de los derechos de los consumidores.
Pero los republicanos siguen en contra de la reforma, en gran parte para no contrariar a su base electoral conservadora, que considera la reforma como un intento de "socializar" el sistema de la cobertura médica.
De hecho, al llegar al complejo del Congreso, la caravana que traía a Obama desde la Casa Blanca pasó por delante de decenas de manifestantes que portaban carteles con leyendas como "Kill the bill" (Maten el proyecto de ley) y "No queremos un sistema sanitario socialista".
Voceros republicanos aseguraron que ningún diputado del bloque apoyará hoy en favor de la reforma, si es que se registra la votación, e incluso dijeron que al menos veintiún legisladores demócratas comparten esa posición.
La bancada demócrata en la cámara baja está formada por 258 legisladores, por lo cual -en teoría- cuentan con el apoyo necesario para aprobar el pasaje del proyecto.
Para convencer a los diputados más moderados, los líderes de la bancada demócrata incluyeron en el proyecto párrafos que aseguran que no se utilizarán dineros fiscales para financiar actividades relacionadas con el aborto y que restringen el acceso de los inmigrantes indocumentados al seguro médico.