El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, afirmó que la institución que encabeza hizo "todo lo posible" por reponer en su cargo al Presidente hondureño derrocado en junio pasado, Manuel Zelaya, pero reconoció que "el multilateralismo tiene sus límites".
Insulza pronunció hoy ante el Consejo Permanente de la OEA un discurso sobre su gestión, en momentos en que se postula para la reelección en el cargo.
Durante el mensaje, repasó algunas de las cuestiones más importantes que la organización debió afrontar durante su primer mandato.
La gestión de la crisis en Honduras fue, precisamente, uno de los puntos que provocó más críticas e incertidumbres entre países miembros de la OEA, muchos de los cuales hubieran preferido una actitud más firme de la organización frente al régimen de facto que se instaló en Tegucigalpa en junio.
En cambio, en Estados Unidos se escucharon críticas a Insulza por haber abierto el camino al retorno de Cuba a la organización al revocar su exclusión, aunque finalmente el gobierno de Raúl Castro desistió de reincorporarse a la OEA.
También se le reclamó al secretario general -incluso desde un editorial del Washington Post- una posición más dura frente a Venezuela o Nicaragua.
Insulza, ex ministro socialista chileno, de 66 años, cuenta por ahora con el apoyo de Brasil, Colombia y Uruguay, entre otras naciones. También con el sostén del nuevo gobierno chileno del Presidente electo, Sebastián Pinera.
"Estos cinco años nos han presentado numerosos y complejos desafíos, no han sido años tranquilos", dijo Insulza.
En esos años de su primer mandato, continuó, "hemos visto crisis nacionales, cambios prematuros de gobierno, aumento de la criminalidad y el narcotráfico, crisis económicas y también progresos, crecimiento y esperanza".
"A diferencia de otras ocasiones -dijo Insulza-, la OEA ha estado presente en todos los grandes sucesos de la región, ni siquiera quienes nos critican dudan verdaderamente de la relevancia que nuestra organización ha tenido en estos años".
Insulza destacó que se ha "visto cómo el involucramiento de la OEA, que antes muchos condenaban y rechazaban a priori, puede jugar un papel constructivo en la solución de disputas y llevar adelante programas útiles para la gente de nuestros países".