El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, defendió hoy su gestión al frente del organismo y presentó oficialmente su programa para continuar liderándolo otros cinco años, sin que por el momento se hayan oficializado otros candidatos para asumir la dirección del sistema interamericano.
En un discurso ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), Insulza afirmó este miércoles que bajo su liderazgo los últimos cinco años el organismo "ha estado presente en todos los grandes sucesos de la región".
"Ni siquiera quienes nos critican dudan verdaderamente de la relevancia que nuestra organización ha tenido en estos años", subrayó el ex canciller chileno, para quien la OEA "juega un papel único como el principal foro de diálogo político en este hemisferio" que no tiene "competencia" en el continente.
"No comparto las aprehensiones que han acompañado el surgimiento de algunas instancias nuevas de diálogo", dijo en referencia a la propuesta surgida en la reciente cumbre latinoamericana de Cancún de crear un organismo paralelo sin Estados Unidos ni Canadá.
"Ninguna de ellas constituye competencia para una institución sólida en la medida en que practique un verdadero multilateralismo", sostuvo.
La OEA celebrará elecciones para renovar el puesto de secretario general y subsecretario durante una Asamblea General extraordinaria fijada para el 24 de marzo.
Hasta el momento no se ha oficializado ninguna postulación alternativa a la de Insulza -ni a la de la reelección del surinamés Albert Ramdin como subsecretario-, si bien los estatutos del organismo prevén que las candidaturas pueden presentarse hasta el día mismo de los comicios.
Por el momento, sólo diez de los 33 países con derecho a voto -Honduras sigue excluida de la OEA a raíz del golpe de Estado del año pasado- han manifestado públicamente su apoyo a la reelección de Insulza: Chile, Costa Rica, Uruguay, Brasil, Colombia, Guatemala, El Salvador, República Dominicana, Paraguay y Argentina.
Se espera que al menos algunos países del Caribe también muestren su apoyo a Insulza, aunque para lograr la cantidad mínima de votos necesarios para proclamar su victoria, 17, el político chileno todavía tendrá que buscar algunos apoyos.
La decisión que con más expectativa se atiende es sobre todo la de los dos extremos del espectro político que conforman los países miembro de la OEA: las naciones agrupadas en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), lideradas por Venezuela, y por otro la de Estados Unidos, que sigue negándose a revelar si respaldará a Insulza.
A la espera de noticias sobre nuevos apoyos -o postulantes que lo reten-, Insulza defendió hoy su programa al frente de la OEA para los próximos cinco años, con un hincapié especial en la necesidad de reformar la Carta Democrática Interamericana para darle al organismo una mayor capacidad de prevención en vez de sólo reacción ante crisis democráticas, tal como ha reiterado el ex canciller chileno en los pasados meses.
Según explicó hoy, esto se hizo especialmente patente durante la crisis de Honduras, cuya gestión, reconoció, no logró "el objetivo fundamental de reponer, aun con limitaciones, al gobierno constitucional" de Manuel Zelaya pese a que la OEA, defendió, hizo "todo lo posible para restablecer la democracia" en el país centroamericano.
"Es preciso imaginar formas de aplicar la Carta Democrática Interamericana antes y no después de que las crisis se materialicen", sostuvo Insulza, para quien el ejemplo hondureño constituye "razón suficiente para examinar procedimientos más rápidos y flexibles (...) que permitan al secretario general traer los temas a la organización para actuar de manera preventiva" y "hacerse presente en los países en que sea previsible una cierta inestabilidad".
Asimismo, se comprometió entre otros a realizar esfuerzos para "aumentar" el apoyo a la "gobernabilidad democrática" y a respaldar con las "capacidades y recursos" necesarios a la Comisión, la Corte y el Instituto Interamericano de Derechos Humanos para que tengan "mayor estabilidad", así como trabajar para "procurar que sus decisiones sean reconocidas y acatadas por todos".