Algunos de los militares que sirvieron en Londonderry durante los hechos que pasaron a la historia como "Bloody Sunday" (Domingo Sangriento) criticaron hoy el "Reporte Saville", que ayer responsabilizó a la Armada británica por la matanza de 14 católicos en una marcha en 1972 en Irlanda del Norte.
Seis soldados, ninguno de los cuales disparó contra los manifestantes aquel fatídico día, rechazó las críticas hechas por el informe al coronel Derek Wilford, a cargo del operativo.
Los militares indicaron que Wilford fue criticado porque los autores del "Reporte Saville" tenían que responsabilizar a alguien de alto cargo por los hechos de Londonderry.
Mientras tanto, la BBC indicó que cualquier decisión de la Fiscalía de Irlanda del Norte para elevar cargos contra el Estado o la Armada británica por el "Bloody Sunday" será "muy complicada".
Unos 13 activistas católicos que marchaban por Londonderry fueron asesinados a balazos el 30 de enero de 1972, cuando un grupo de paracaidistas británicos abrió fuego contra la manifestación.
Otras 14 personas fueron heridas, una de las cuales murió más tarde.
Wilford, que comandó a dicho regimiento durante el "Bloody Sunday", mantuvo siempre que sus soldados abrieron fuego tras recibir primero disparos en su contra.
Sin embargo, ayer el primer ministro británico, el conservador David Cameron, admitió la responsabilidad de la Armada en los hechos y pidió perdón en nombre de su gobierno y de Gran Bretaña.
Líderes religiosos protestantes se reúnen con las familias de las víctimas
Las familias de las víctimas del "Domingo Sangriento" se reunieron hoy con los líderes de la Iglesia protestante de Irlanda del Norte, en un gesto de reconciliación entre las dos comunidades históricamente enfrentadas en la provincia.
La iniciativa de los religiosos debería servir, además, para acallar las críticas de algunos políticos unionistas, quienes cuestionan el coste económico de 12 años de investigaciones de Saville, el cual se elevó por encima de los 200 millones de euros.
Aunque celebran que las familias hayan conocido la verdad del "Domingo Sangriento", 38 años después, sectores de la clase política protestante creen que este tipo de indagaciones crea, además, "dos tipos de víctimas", pues se olvidan de las provocadas por la violencia republicana.
En un comunicado conjunto, el obispo protestante de Derry y Raphoe, Ken Good; el moderador de la Iglesia Presbiteriana, Norman Hamilton y el presidente de la Iglesia Metodista, Paul Kingston, confiaron en que "los nubarrones que han oscurecido Derry durante décadas comiencen a despejarse".
Los líderes protestantes leyeron la nota en el simbólico memorial erigido en el corazón del barrio del Bogside junto a las familias, a las que regalaron una estatuilla para marcar este encuentro.
"Creemos -dice la nota- que el Informe Saville representa un reto y una oportunidad para forjar nuevas y más estrechas relaciones en toda nuestra comunidad".
"Reconociendo la buena voluntad y los significativos esfuerzos efectuados por mucha gente en ambos bandos, nos atrevemos a creer que este puede ser un momento definitivo para acercarnos los unos a los otros", añadieron los religiosos.
Algunos representantes de las familias de las víctimas viajarán esta tarde a Dublín para reunirse con el primer ministro irlandés, Brian Cowen.
Tras conocer el informe, Cowen confió en que las conclusiones del texto sirvan para "cerrar las heridas" de la "injusticia" cometida en la ciudad norirlandesa el 30 de enero de 1972.