La Justicia española ordenó hoy la busca y captura y su ingreso en prisión de tres militares estadounidenses por la muerte del camarógrafo de televisión español José Couso en Irak el 8 de abril de 2003, durante la jornada en la que las tropas norteamericanas entraron en Bagdad.
La decisión la tomó el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que imputa al teniente coronel Philip de Camp, al capitán Philip Wolford y al sargento Thomas Gibson un delito contra la comunidad internacional en concurso con uno de homicidio.
Pedraz pretende así que los tres militares estadounidenses sean extraditados a España para que sean juzgados, extradición a la que ya en el pasado se negó Washington.
No obstante, y "teniendo en cuenta que los hechos acaecieron" durante la Administración del presidente George W. Bush, ahora "podría existir la posibilidad de una efectiva cooperación" por parte del gobierno de Barack Obama, señaló el magistrado.
Couso, camarógrafo de la televisión privada española Telecinco, murió al ser alcanzado por un disparo efectuado desde un carro de combate estadounidense cuando se encontraba en el hotel Palestina de Bagdad, en el que residían muchos de los corresponsales extranjeros enviados a Irak al inicio de la invasión.
En el ataque también perdió la vida un reportero de la agencia Reuters.
Según Pedraz, hay "motivos bastantes" para considerar culpables a los tres militares de un "ataque a la población civil" y de un "acto o amenazas de violencia con la finalidad de aterrorizar a la población civil o a los periodistas".
Su busca y captura y su ingreso en prisión son la "única medida efectiva" para asegurar que estarán en el proceso judicial al respecto, indicó el magistrado.
El Tribunal Supremo español ordenó el pasado 6 de julio la reapertura de la investigación sobre la muerte de Couso, después de que la familia del camarógrafo presentase en octubre de 2009 un recurso contra el archivo de la causa por parte de la Audiencia Nacional. En septiembre de 2006, el Supremo ya había anulado un primer archivo de la causa por la muerte del reportero gráfico.
El juez Pedraz pretende ahora viajar a Irak entre octubre y noviembre para realizar una inspección ocular del lugar en el que sucedieron los hechos. Para ello solicitó hoy autorización al Consejo General del Poder Judicial.
El magistrado pretende viajar allí con una comisión formada por él mismo, el fiscal, las partes si así lo desean, así como los periodistas españoles Olga Rodríguez, Jon Sistiaga y Jesús Manuel Hernández, en calidad de testigos que presenciaron los hechos.
Cuando procesó a los tres militares estadounidenses en mayo de 2009, Pedraz estableció que la orden de disparar contra el hotel Palestina fue de De Camp, que se la transmitió al capitán Wolfort y que el sargento Gibson fue el autor del disparo que mató a Couso.
Los militares estadounidenses, cuya entrega a España descartó ya entonces Washington, alegaron que pensaron ver en el hotel a un francotirador enemigo.
Pero Pedraz aseguró que el disparo se produjo sin que constase "la existencia de 'francotirador' u 'ojeador' u 'observador enemigo' ni disparo alguno, anterior o posterior a los hechos, procedente del tejado y otra parte del Hotel Palestina, contra las tropas norteamericanas".
Además, según el juez de la Audiencia Nacional, Couso era "persona protegida" en aplicación del Convenio de Ginebra y de la legislación española. Los contendientes en un conflicto armado están obligados a distinguir entre población civil y combatientes, indicó el juez de la Audiencia Nacional.