El Presidente de Venezuela Hugo Chávez envió un mesnaje de tranqulidad a la población durante el cierre de las mesas electorales en los comicios electorales que se celebran en dicho país.
Tras depositar su voto en una barriada al oeste de Caracas el Mandatario dijo estar “esperanzado en que todos sabremos estar a la altura del clima que se respira. Al final de la jornada (...) que nadie entre en desespero, no puede entrar nadie en desespero, esperemos los resultados con calma", resaltó.
Junto con destacar que es un proceso “transparente”, Chávez dijo que habrá que “reconocer” lo que digan los ciudadanos de esa nación.
Desde La Habana, el líder cubano Fidel Castro, considerado por Chávez como su "padre político", aseguró que "cualquiera que fuese el resultado de los comicios para elegir las autoridades locales y regionales, no será fácil apagar la llama encendida de la Revolución”.
LARGAS FILAS
Unos 16,9 millones de venezolanos estuvieron habilitados para elegir a 22 gobernadores en un país que es uno de los principales socios de la OPEP, además de centenares de alcaldes y cargos locales.
Las urnas abrieron a las 06.00 hora local (1030 GMT) y cerraron formalmente 10 horas después. Pero, las largas filas en los centros de votación tras la hora de clausura del comicio obligaron a mantener abiertas varias mesas. Aunque el voto fue electrónico, la Corte Nacional Electoral no informó sobre cúando dará los primeros datos del conteo.
"Estoy aquí haciendo fila desde las 5 de la madrugada y no me iré hasta que vote. Quiero votar para cambiar las autoridades que hay que han sido ineficientes", dijo en horas de la mañana Pedro González, un estudiante universitario, en un colegio en el sureste de Caracas.
En la capital venezolana, seguidores de Chávez comenzaron a las 04.00 horas a hacer tronar el toque de Diana por todos los rincones de la ciudad para sacar de la cama a la gente y alentarlos a salir a las calles para votar desde temprano.
TODO O NADA
Chávez recorrió frenéticamente el país durante la campaña electoral para pedir el voto por sus candidatos, argumentando que el futuro de su "revolución socialista" está en juego y que votar contra sus aliados era traicionarlo a él. En tanto, sus seguidores, agrupados en el Partido Socialista Unido de Venezuela, pusieron en marcha una gigantesca maquinaria electoral para combatir la abstención.
A pesar de que la popularidad de Chávez supera el 50 por ciento, muchos venezolanos están desilusionados con el Gobierno, que combate la pobreza con un batallón de planes sociales financiados gracias a la vasta renta petrolera, pero que no consigue domar una inflación fuera de control, paliar la alta inseguridad y mejorar una caótica infraestructura.
Los precios al consumidor ya acumulan este año un aumento de casi el 25 por ciento, alimentados por un tipo de cambio fijo que analistas consideran sobrevaluado, un consumo doméstico desbocado y numerosos controles de precios.
Además, la fuerte caída en la cotización internacional del crudo plantea un nuevo reto para el Gobierno, que utiliza a la petrolera estatal PDVSA para financiar gran parte de la obra de gobierno, desde la construcción de carreteras a la distribución de alimentos para evitar el desabastecimiento.