Al menos tres cuerpos han sido recuperados por los equipos de salvamento, mientras que los otros cuatro siguen desaparecidos, luego que un avión Airbus 320 de la aerolínea Air New Zeland -que efectuaba un vuelo de pruebas-, cayera hoy al mar Mediterráneo, cerca de la frontera entre Francia y España, según informó la Prefectura Marítima francesa.
El aparato había despegado de un aeródromo de Perpiñán, al sureste de Francia, al que debía regresar tras el vuelo de pruebas, señalaron las fuentes, que precisaron que se encontraba allí para ser reparado por la empresa francesa EAS.
Por razones todavía sin determinar, el avión se estrelló a unos ocho kilómetros frente a las costas de SaintCyprien, cerca de Perpiñán, en medio de unas malas condiciones climatológicas, con fuerte lluvia y viento de tramontana.
Los radares franceses perdieron su señal en torno a las 15.45 horas GMT y poco más tarde sus restos fueron avistados por un barco civil que avisó a los servicios de rescate.
Dos barcos de los servicios de guardacostas, un avión de la marina francesa que efectuaba maniobras cerca y un helicóptero fueron enviados a la zona, precisaron fuentes de Protección Civil.
La noche y las condiciones climatológicas están dificultando las labores de búsqueda de los desaparecidos.
Airbus desplazó a la zona del siniestro un equipo de cinco expertos para apoyar con asistencia técnica a las autoridades francesas, según informó el fabricante en un comunicado en el que se solidarizó con las familias y los allegados de las víctimas.
El avión, un aparato de doble motor con capacidad para 150 pasajeros, fue entregado a la compañía neozelandesa en julio de 2005 y acumulaba 7.000 horas de vuelo, señaló Airbus, filial del consorcio aeronáutico europeo EADS.