Las medidas para afrontar la crisis financiera centraron el programa legislativo del gobierno británico, leído por la reina Isabel II en la apertura del Parlamento.
Como es tradicional, la reina fue la encargada de dar a conocer ante la Cámara de los Lores los planes del gobierno de turno. Según trascendió, el gobierno de Gordon Brown decidió reducir el contenido de sus proyectos legislativos para centrarse en los planes para hacer frente a la crisis económica.
En este sentido, la reina afirmó que "la lucha contra la recesión económica es prioridad absoluta para mí gobierno", dejando en claro que la principal preocupación de la adminastración de Brown será la economía.
El programa para el próximo curso legislativo también abordó planes sobre la reforma del sistema de subsidios estatales, el derecho de los trabajadores con hijos pequeños a solicitar horas laborales flexibles y medidas para atajar el abuso en el consumo de alcohol. También figura facilitar más poderes al Banco de Inglaterra, el Tesoro y la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, siglas en inglés) a fin de que puedan prevenir crisis bancarias.
Por último, otra de las medidas anunciadas enfatiza el entusiasmo del gobierno a animar a las personas que llevan tiempo recibiendo el subsidio del paro a seguir cursos de perfeccionamiento para facilitar el retorno al trabajo. Además, plantea el reforzamiento de los controles en las fronteras y aduanas, entre otros.
En la agenda se contempla, además, reducir la burocracia en las fuerzas del orden para que éstas puedan concentrarse en atajar el problema de los disturbios callejeros causados por el consumo de alcohol.