Las constantes disputas entre Hamás y Fatah cerraron este año las puertas a los peregrinos de Gaza, que no podrán viajar a la Meca por primera vez en las últimas cuatro décadas.
Cerca de 3 mil 500 musulmanes de la franja se preparaban desde hace semanas para hacer el viaje más importante y sagrado de su vida, el "Haj" o "peregrinación". Asistían a cursos religiosos, confeccionaban vestiduras blancas sin costuras y los hombres se dejaban crecer el pelo y la barba.
Pero todos los preparativos han sido en balde. El Haj a la ciudad que vio nacer al profeta Mahoma ha sido la última víctima de las desavenencias políticas entre el nacionalista Fatah, que gobierna en Cisjordania y dirige el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, y el movimiento islamista Hamás, que controla de facto Gaza.
Hace un mes, el Ministerio de Asuntos Religiosos y Waqf (Musulmanes) de la ANP, en la ciudad cisjordana de Ramala, comenzó a registrar los nombres de los peregrinos que querían este año viajar a la Meca, tanto desde ese territorio como desde la franja de Gaza, donde unos 2.000 devotos siguieron ese procedimiento.
Por otro lado, el Ministerio paralelo en Gaza que está bajo control de Hamás desde que tomó por las armas el poder en junio del 2007 registró a otros 1.500 peregrinos.
Según los islamistas, los residentes de la franja que tramitaron sus permisos a través de la ANP obtuvieron sin problema visados por parte de las autoridades de Arabia Saudí que, por el contrario, no concedieron visas a ninguno de los peregrinos registrados a través de Hamás.
La respuesta de los fundamentalistas ante esa "discriminación" ha sido cerrar las puertas a los peregrinos que sí obtuvieron visados y que intentaron esta semana iniciar su viaje saliendo a Egipto a través de la terminal de Rafah, en el sur de la franja.
Pero la Policía de Hamás ha levantado puestos de control alrededor del cruce, en los que se da el alto a coches y camiones con fieles musulmanes.
"Consideraremos ilegales a los peregrinos registrados en la ANP hasta que los peregrinos que se registraron a través del gobierno legítimo de Hamás en Gaza no obtengan también visados para la Meca", dijo en un comunicado el jeque Yunis elAstal, mufti (clérigo islámico) y diputado de Hamás.
El ministro del Waqf y Asuntos Religioso de Fatah, Jamal Bawatnah, calificó este acto de "piratería de Hamás contra los peregrinos".
Su colega, el titular de Asuntos Sociales, Mahmud AlHabash, acusó a los islamistas de cometer un "crimen religioso, moral, humanitario" y aseguró que sus actos "violan los derechos humanos y las libertades respetadas en todas las religiones y tratados internacionales".
Los peregrinos, muchos de los cuales han ahorrado durante años para hacer este viaje, evitan meterse en disputas políticas y, sean partidarios de uno u otro movimiento, deploran que el conflicto entre ambos grupos haya llegado al punto de impedir el cumplimiento de uno de los más importantes mandatos de su religión.
Viajar a la Meca al menos una vez en la vida es obligatorio para todo musulmán que pueda permitírselo y al que la salud no se lo impida y constituye el quinto pilar del Islam, junto con la oración, la profesión de la fe, la limosna y el ayuno durante el Ramadán.