El costo de la educación universitaria en Estados Unidos aumentó mucho más rápido que otros gastos de los hogares, y en sólo uno de los 50 estados es asequible para las familias, según un informe divulgado.
El Centro Nacional para Política Pública y Educación, un grupo privado que cada dos años evalúa la forma en que la enseñanza superior sirve al público, reprobó con una "F" a 49 estados, es decir, a seis más que en su informe anterior. De acuerdo con el grupo, desde 1985 el costo promedio de las matrículas de las universidades en Estados Unidos aumentó un 439%, comparado con un aumento del 251% en el costo de la asistencia médica, un 147% en el ingreso medio familiar, y un 106% en el índice de precios de consumo.
"No sé qué debería ocurrir para que nuestro país se despierte y vea el déficit de educación que estamos acumulando (...) Estamos parados mientras el resto del mundo pasa a nuestro lado", afirmó William Kirwan, director del Sistema de Universidad de Maryland. "Si seguimos así, nuestras posibilidades de seguir al frente en la economía del conocimiento en las próximas décadas serán entre escasa y ninguna", agregó.
Patrick Callan, presidente del grupo que efectuó el estudio, dijo que durante las últimas dos décadas algunos otros países han hecho esfuerzos similares a los que hizo EE.UU. en las décadas de 1950 a 1970 para mejorar el acceso a la educación superior.
Según Callan, en Estados Unidos los costos universitarios siguen subiendo, más estudiantes abandonan la escuela secundaria y persisten enormes brechas en las tasas de graduación entre estudiantes de diferentes grupos étnicos y sociales, ingresos y estados. "Somos uno de los pocos países donde la población mayor tiene mejor educación que la población más joven", señaló Callan.
El estudio asignó una calificación deficiente a todos los estados excepto California, que recibió una "C" por el costo relativamente más bajo de sus colegios y universidades. Desde 2000, sólo Nueva York y Tennessee han hecho mejorías mínimas.
En el resto del país las familias tienen que gastar un porcentaje cada vez más grande de sus ingresos para cubrir los gastos de estudios universitarios.
En Illinois, por ejemplo, el costo promedio de la asistencia a una universidad pública de cuatro años pasó del 19% del ingreso familiar entre 1999 y 2000 al 35% entre 2007 y 2008. En Pennsylvania subió del 29% al 41%. Como consecuencia las más afectadas han sido las familias de bajos ingresos.