Como emergencia nacional fue calificado el brote de cólera que afecta a Zimbabwe. Hasta ahora, 565 personas han muerto a causa de la enfermedad desde que se iniciara el brote hace tres meses. La situación es tan compleja que incluso, el gobierno del país africano lanzó a través del diario oficial una llamada de auxilio a la comunidad internacional.
Hace unas semanas, el gobierno se negaba a reconocer el incipiente problema y rechazaba declarar el estado de emergencia nacional. El Presidente Robert Mugabe se limitaba a afirmar que la situación estaba "bajo control", mientras miles de enfermos hacían cola en los hospitales y las ONG denunciaban la situación de crisis humanitaria.
El actual brote de la enfermedad, que se transmite a través del agua contaminada, se debe al colapso de la red de alcantarillado de la ciudad de Harare y a una falta de mantenimiento de los sistemas de distribución de agua potable.
El cólera no es el único problema. Zimbabwe sufre una "una escasez crítica de recursos en el sector sanitario, y los hospitales centrales, literalmente, no están funcionando", según reconoció el propio ministro de Salud Pública, David Parirenyatwa, lo que provoca que muchos pacientes no estén recibiendo tratamiento. "Nuestro personal está desmotivado y necesitamos ayuda para asegurarnos de que (los médicos y enfermeras) vuelvan a sus puestos de trabajo y reactiven el sistema", declaró ayer Parirenyatwa en relación con las protestas que recientemente protagonizaron los empleados de los hospitales.
La "urgente necesidad" de medicamentos, comida y de material de trabajo, y la falta de agua potable, obligó al gobierno zimbawense a pedir unos US$12 millones para el Ministerio de Salud Pública, y por lo menos otros US$4,5 millones para comprar productos químicos con los que potabilizar el agua.
"Tenemos suficientes productos químicos como para tratar el agua durante los próximos 3 meses", aseguró el ministro de Agua y Desarrollo de Infraestructuras, Walter Mzembi, "por eso necesitamos el dinero como muy tarde para el próximo lunes", puntualizó.
El Departamento de Desarrollo de las Naciones Unidas se unió a la petición de socorro del gobierno zimbawense, que pidió una "respuesta coordinada" ante los problemas económicos y sociales del país. "Debemos unir nuestros recursos para ver como podemos responder ante este estado de emergencia", declaró el representante de la ONU, Agostinho Zacarias.
El brote de cólera, que comenzó a principios de año y se recrudeció en septiembre pasado, se extendió a nueve de las 10 provincias del país, aunque las áreas más afectadas son los suburbios de Budiriro y Glen View de Harare, la capital, y Beitbridge, la ciudad fronteriza frente a la sudafricana Musina.
La distribución de agua potable en la capital zimbawense se reanudó el martes pasado, después de que la Autoridad de Agua (ZINWA) se viera forzada a interrumpirla durante 24 horas por la falta de productos químicos de purificación.