Más de 300 niñas huyeron en el distrito de Kuria, en el centro de Kenia, a iglesias y hospitales para protegerse de la amenaza de la mutilación genital.
Los empleados de la administracón local se están ocupando de las chicas de entre 10 y 15 años. Diciembre es tradicionalmente el mes en que en los asentamientos de los massai se realizan las extirpaciones parciales de los genitales de las niñas como símbolo de su paso a la vida adulta.
En los últimos años, los defensores de los derechos de los niños y mujeres señalaron reiteradamente las consecuencias síquicas y sanitarias para las niñas cuyos genitales son mutilados en el tradicional rito de iniciación. Distintas organizaciones de ayuda organizaron en la zona massai ritos de iniciación alternativos para festejar el paso de la niñez a la adultez.
Muchas de las niñas que se resisten a la mutilación son despreciadas socialmente. En el pasado hubo una serie de casos de niñas que fueron retenidas contra su voluntad en sus pueblos y sometidas al doloroso ritual.