La cúpula palestina condenó duramente los ataques de colonos judíos contra la población de la ciudad cisjordana de Hebron y afirmó que el brote de violencia puede acabar con el proceso de paz con Israel.
Un portavoz del Presidente palestino, Mahmmoud Abbas, consideró al gobierno israelí "directamente responsable de la grave escalada de violencia" y exigió una intervención de la comunidad internacional a fin de parar esta "peligrosa agresión".
También el jefe del equipo negociador palestino, Ahmed Qureia, instó al gobierno israelí a retirar a todos los colonos de Hebron "para evitar una explosión que puede traer graves consecuencias".
Grupos de colonos atacaron esta noche a la población palestina de Hebron y otras localidades próximas en venganza por el desalojo forzoso a manos de soldados israelíes de una casa ocupada por colonos.
El primer ministro israelí en funciones, Ehud Olmert, condenó el brote de violencia y prometió una respuesta "dura e inmediata" por parte de las fuerzas de seguridad a todos aquellos intentos de agredir a la población palestina. Para evitar que los disturbios crezcan, el Ejército declaró todo el territorio de Hebron como zona militarizada.