por DPA | 09/12/2008 - 13:50
Tras la captura del presunto nuevo jefe militar de ETA, Aitzol Iriondo, considerada como un "contundente" golpe al grupo armado vasco, las fuerzas de seguridad españolas están convencidas de que la organización buscará vengarse con un atentado, según afirmó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El ministro señaló que la detención de Iriondo y dos de sus más cercanos colaboradores en Francia, que permitió descabezar la cúpula de ETA por segunda vez en apenas tres semanas, supone "un paso adelante" en la lucha antiterrorista, pero pidió poner "los pies en el suelo" puesto que el grupo armado ya "está trabajando para hacer alguna fechoría". "Uno tiene siempre la sensación de que cuanto más acosados estén más peligrosos se pueden volver. Desgraciadamente lo intentarán de nuevo y cuanto antes puedan", agregó.
El jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, calificó de "contundente" la operación policial que permitió las detenciones en la localidad de Gerde, en el sur de Francia, y consideró "espléndida" la colaboración con las autoridades galas.
Al mismo tiempo, advirtió al grupo armado que la policía no parará hasta acabar con el terrorismo etarra. "Vamos a terminar con esa lacra, algo que tanto ansían los españoles para vivir en libertad", manifestó.
En el vehículo de Iriondo la policía encontró tres armas, diverso material informático y electrónico, agendas y dos mochilas, informó Rubalcaba, quien destacó que el hallazgo abre importantes perspectivas de investigación a las fuerzas de seguridad. En este sentido, indicó que se intentará dificultar "extraordinariamente" que los arrestados puedan ser sustituidos al frente de ETA.
Iriondo, que según las fuerzas de seguridad españolas se convirtió en el máximo dirigente de ETA hace apenas tres semanas, cuando la policía arrestó en Francia a su antecesor, Mikel Garikoitz Aspiazu, alias "Txeroki", fue capturado en Gerde junto con otros dos presuntos etarras cuando celebraban una reunión. Se trata de Eneko Zarrabeitia, miembro del aparato logístico de ETA, y de Aitor Artetxe, considerado uno de los integrantes del comando terrorista "Vizcaya" de la organización.
Horas después, la policía española detuvo en Irún, en la frontera con Francia, a otros tres etarras que al parecer habían llevado a los otros tres a la cita en el sur de Francia.
Uno de ellos, Ibai Egurrola San Andrés, aparecía en las listas del ilegalizado partido independentista Acción Nacionalista Vasca (ANV), considerado uno de los brazos políticos de ETA, en las elecciones municipales de mayo de 2007.
Los otros dos detenidos fueron identificados como Amets Ladislao González y Javier Gutiérrez Jiménez. Según fuentes de la investigación, ninguno de los tres tiene antecedentes.
La fiscalía de la Audiencia Nacional española pedirá a Francia la entrega de Iriondo por las cinco causas que tiene pendientes en ese tribunal y entre las que destaca el asesinato en 2001 del concejal socialista Froilán Elespe, en la localidad vasca de Lasarte.
Al presunto jefe militar de ETA se le imputa además el ataque con coche bomba a una casa cuartel de la Guardia Civil en Legutiano, en el que murió un agente el pasado 14 de mayo.
Además, se le relaciona con el más reciente atentado de ETA, el asesinato a tiros la semana pasada en Azpeitia del empresario Ignacio Uria, y con el asesinato de dos agentes de la Guardia Civil en el sur de Francia el 1 de diciembre de 2007.
Iriondo, Zarrabeitia y Artetxe eran interrogados en Bayona, donde permanecerán hasta ser puestos a disposición de un juez en París.
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