El máximo negociador en la crisis nuclear norcoreana, Christopher Hill, señaló hoy que no está dispuesto a "regatear" con el régimen norcoreano acerca del protocolo de verificación nuclear que se negocia en Beijing desde el lunes.
"Hemos expuesto nuestro punto de vista sobre el protocolo de verificación de forma muy clara, durante semanas y meses", señaló Hill antes de reanudar la reunión de hoy con sus homólogos de ambas Coreas, Rusia, Japón y China.
"Por lo tanto, no nos toca a nosotros regatear, sino que depende de Corea del Norte el hacer lo que dijeron que iban a hacer", y especificó que se trata del "mismo problema de siempre: no quieren poner sobre el papel lo que dicen con palabras".
Después de un paro de cinco meses, los seis delegados están tratando de cerrar un protocolo de verificación cuyo borrador fue presentado por China, país anfitrión, el martes por la tarde, pero las discrepancias son tan pronunciadas que hasta hoy no se ha producido ningún "progreso sustancial", informó la agencia de noticias Xinhua.
Pyongyang se niega a que inspectores internacionales tomen muestras nucleares de su principal reactor, en Yongbyon, para analizarlas en el exterior y verificar si, en efecto, la planta no está produciendo material visible desde su cierre el año pasado.
Los seis delegados prolongan hoy un encuentro que tendría que haber finalizado ayer, miércoles, en un intento de reducir sus diferencias acerca de dicho protocolo, que según EEUU es un documento internacional aplicado en otras crisis que Pyongyang debería aceptar.
Según señalaron fuentes de la delegación de EEUU, Hill tiene previsto abandonar la capital china esta noche.
El ministro chino de Asuntos Exteriores, Yang Jiechi, se reunió esta mañana con los negociadores estadounidenses y a continuación con las otras cinco delegaciones, después de que ayer se mantuvieran encuentros bilaterales entre EEUU, China y Corea del Norte.
La crisis nuclear norcoreana alcanzó su mayor punto de tensión en octubre de 2006, cuando Pyongyang llevó a cabo el primer ensayo atómico de su historia, lo que desencadenó una grave crisis internacional y supuso sanciones de la ONU contra el régimen norcoreano.
El diálogo a seis bandas se inició en 2003 a instancias de China, principal valedor internacional y suministrador del régimen estalinista, y ha sufrido numerosos estancamientos por la actitud de desconfianza de Pyongyang, que asegura que su arsenal tiene fines defensivos contra un potencial ataque estadounidense.
El máximo avance en el diálogo se produjo el año pasado, cuando los seis países acordaron suministrar ayuda energética -un millón de toneladas de petróleo pesado- al depauperado y aislado régimen a cambio de que éste inutilizara su arsenal nuclear.
En octubre, Washington eliminó a Pyongyang de su lista de países patrocinadores del terrorismo, un extremo recogido en el acuerdo de 2007 y que supuso un nuevo impulso que se ve ahora frenado por las reticencias de Pyongyang a la verificación.
La crisis nuclear norcoreana es una de las peores herencias diplomáticas que heredará el Presidente electo de EEUU, Barack Obama, de la administración de George W. Bush.