Cientos de escolares se descolagaron de una manifestación pacífica en Atentas y comenzaron a lanzar piedras y objetos incendiarios contra la policía, que respondió con gas lacrimógeno.
Las protestas estallaron debido a la muerte del joven de 15 años Alexandros Grigoropoulos a manos de la policía.
El primer ministro griego, Kostas Karamanlis, instó a sus compatriotas a condenar la violencia ciega y aislar a los alborotadores. "Es nuestro deber nacional y democrático", dijo al margen de la cumbre europea de Bruselas.
Según Karamanlis, su gobierno está atento a los problemas y exigencias de los jóvenes: "Las manifestaciones sobre estos temas son incluso deseables. Lo que no se puede aceptar es la violencia ciega", señaló.
Mientras tanto se anunció que el esperado informe de balística sobre la muerte del muchacho, cuya publicación estaba prevista hoy, no se dará a conocer hasta la próxima semana , ya que las investigaciones no han concluido. El informe debe aclarar si el policía disparó de forma directa contra el menor o si la bala rebotó en otro objeto y lo mató por accidente y no a propósito, como afirma hasta ahora la acusación.
Por su parte, el secretario de Estado responsable de la policía, Panagiotis Hinofotis, anunció que el gobierno planea reformar la institución. "Estamos analizando quién y en qué condiciones y con qué requisitos llevará en el futuro un arma", dijo a la radio.
Los agentes serán sometidos además de forma regular a tests psicológicos. "Al menos una vez al año", según Hinofotis.
El policía de 37 años que supuestamente disparó contra el joven estaba en ese momento según testigos "completamente fu