Un bombero de Nueva York se enfrenta a una posible pena de siete años de cárcel por dar una falsa alarma en su propia estación, tras enterarse de que ésta se iba a ver afectada por un recorte de presupuestos públicos.
El comisario de bomberos Nicholas Scoppetta detalló que Nicholas Vrettos hizo varias llamadas a la estación 53 de City Island, en el barrio neoyorquino del Bronx, con información sobre una falsa emergencia en una escuela de la zona.
Las llamadas de Vrettos obligaron a movilizar efectivos para apagar un incendio que realmente no existía.
Casualmente, estas llamadas tuvieron lugar poco después de que las autoridades anunciaran la reducción de servicios y el recorte de horas de guardia nocturna en algunas estaciones, entre ellas la número 53 de City Island.
"Sacó una unidad que podría haber servido para una emergencia real, para atender a alguien que podría estar sufriendo un infarto, o para acudir a un incendio. Ese es el peligro, por eso es un delito" dijo Scoppetta a una televisión local, en la que manifestó que el bombero podría ser condenado hasta a siete años de prisión.
En un comunicado, el Departamento de Investigación añadió que "llamar con una falsa alarma al 911 no es la forma de protestar por un recorte presupuestario".