El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, alcanzó una popularidad inédita en la historia política reciente, de 84 %, según un sondeo.
La consultora Ibope reportó que el mandatario superó en 4 puntos la popularidad que se le atribuyó en septiembre, antes del estallido de la crisis financiera internacional. La encuestadora observa que cerca de completar seis años en el cargo, "Lula retoma el mismo 80% de confianza de la población registrado en marzo de 2003", tres meses después de asumir su primer mandato.
Los ciudadanos de la región nordeste, la más pobre del país y de la cual Lula es oriundo, respaldaron en 94% al jefe de estado. Fueron interrogadas 2002 personas entre el 5 y 8 de diciembre en 141 municipios y el margen de error es de 2 puntos.
Los índices reportados por Ibope son similares a los de la agencia de opinión pública Sensus para la cual Lula cuenta con 71% de popularidad, dos puntos más que los conquistados en septiembre.
El respaldo a Lula, según estas encuestas, superó al que conquistó José Sarney en septiembre de 1986, pocos meses después de asumir como primer Presidente civil tras 21 años de dictadura militar.
El respaldo incluye el aval a sus medidas para atenuar los efectos de la crisis mundial, pese a que éstas dieron prioridad a la ayuda a bancos y empresas. Lula recorrió el país afirmando que la crisis no afectará a Brasil del mismo modo que lo hizo a los países desarrollados y cuestionó a la oposición y los medios de comunicación para los cuales la economía será seriamente perjudicada.
Semanas después del inicio de la crisis, Lula liberó unos US$30.000 millones para dotar de liquidez a los bancos privados, tras lo cual socorrió con miles de millones a empresas automotrices y de la construcción, entre otras.
Días atrás el mandatario recibió a un grupo de empresarios a quienes prometió respaldar hasta con las reservas del tesoro federal para financiar sus actividades.
La semana pasada Lula decretó la reducción de impuestos a los automotores, lo que influyó en el aumento de ventas de vehículos este fin de semana, y créditos para viviendas populares y de clase media.
Lula comentó que conversó con los empresarios para que no despidan trabajadores, porque "es importante mantener el nivel de empleo". Recordó que asumió "el compromiso de conversar con dirigentes sindicales para ver la posibilidad de establecer acuerdo en algunos sectores que fueron más afectados" por la crisis, aseguró.
El director de la encuestadora Sensus, Ricardo Guedes, dijo que el sondeo muestra que "la población le está dando un voto de confianza al Presidente". "Las medidas del gobierno y, principalmente, el discurso de Lula afirmando que Brasil va a salir de la crisis ayudaron a la evaluación positiva del gobierno" agregó el encuestador.
De todos modos Lula, de acuerdo con los estudios conocidos hoy, fracasará en su intento de tranferir su popularidad a su correligionaria Dilma Rousseff en los comicios presidenciales de 2010.
Consultados sobre a quién votarían para Presidente, los encuestados escogieron primero a José Serra, principal dirigente opositor al gobierno, que obtuvo 46% de las preferencias.
Dilma Rousseff, ministra de la Casa Civil, aparece tercera con 10%. Lula da Silva, reelecto en octubre de 2006, no podrá postularse pues la Constitución impide tres mandatos consecutivos.
Si Lula fuera candidato, según los estudios presentados hoy, obtendría el doble de votos que Serra.