El Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) anunció hoy la entrega a Polonia de copias de todos los documentos relativos a las ejecuciones de varios miles de oficiales polacos por el Ejército Rojo en 1940.
"Todas las copias de los documentos en nuestro poder las hemos entregado a Polonia. Estos son sólo una parte de los documentos ya que el resto fueron destruidos en los años 50", aseguró el general Vasili Jristofórov, jefe del Archivo del FSB, a la agencia Interfax.
El funcionario subrayó que la matanza "fue sancionada por los líderes del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y los dirigentes políticos con la connivencia del NKVD", precursor del KGB.
"Varios miles de soldados y oficiales polacos fueron asesinados. Ya nos hemos disculpado ante los polacos al más alto nivel. El caso Katyn es muy sensible para ambos pueblos. Los documentos, que ya han sido publicados, deben ser revisados", apuntó.
Jristofórov considera que "hallar la verdad hoy en día es difícil. Los que ordenaron la ejecución de los oficiales polacos murieron hace mucho tiempo. Los archivos sobre los ejecutados han sido destruidos, decisión que se tomó al más alto nivel".
"El jefe del KGB envió un informe al Politburó del comité central del PCUS en el que propuso que esos documentos fueran destruidos", indicó.
En 1940, el Ejército Rojo trasladó a unos 22.000 militares polacos a los campos de concentración de Kozielsko, Starobielsk y Ostaszkov, conocidos genéricamente como Katyn, cerca de la ciudad rusa de Smolensk, donde fueron ejecutados de un tiro en la nuca.
La matanza de Katyn fue negada durante medio siglo por la URSS, que acusó de ella a las tropas nazis, que en su avance hacia el Este descubrieron en 1943 las fosas comunes con los restos de los militares polacos asesinados tres años antes.