La Policía iraní detuvo a diez supuestos miembros de una misma banda acusados de haber abusado sexualmente de ochenta adolescentes.
El cabecilla de la banda, llamada "Atari", atrapaba a sus víctimas en una tienda de videojuegos que regentaba en la provincia de KohkiluyeBuyer Ahamd, en el suroeste del país.
Después, y con ayuda de sus cómplices, las llevaba a zonas aisladas en el extrarradio de la ciudad de Dehdasht, donde las violaban tras intimidarlas y golpearlas.
Los violadores grababan, además, vídeos y sacaban fotografías que después utilizaban para chantajear a las víctimas, a las que amenazaban con publicarlas.
La desarticulación de la banda fue posible gracias al testimonio de una de las víctimas, quien optó por informar de los abusos a su familia.
Fueron sus propios allegados quienes capturaron y entregaron a la Policía al cabecilla, en cuyo domicilio se hallaron varias fotos y grabaciones de vídeo relacionadas con el caso, apostilla la publicación.