La Asamblea Nacional Popular (Legislativo chino) enmendó una ley para obligar a las escuelas chinas a mejorar sus estándares de construcción, una reforma que se produce a raíz de que en el terremoto de Wenchuan, el pasado 12 de mayo, 14.000 centros educativos quedaran destruidos o sufrieran daños.
La enmienda de la ley sobre seguridad en terremotos y atención en caso de desastres fue aprobada ayer, sábado, en la última sesión anual de la asamblea, informó hoy la agencia estatal Xinhua.
En ella se estipula que las escuelas deben tener estándares de construcción incluso mayores que las viviendas y otros edificios, especialmente en caso de sismo, y también obligará a llevar a cabo obras de mejora y reforzamiento de las escuelas ya existentes.
Además, la ley introducirá cursos de actuación en caso de terremoto para los estudiantes, que hasta ahora no existían pese a que muchas zonas de China tienen una alta actividad sismológica.
El Gobierno chino se niega a ofrecer cifras de cuántos estudiantes fallecieron en las escuelas derrumbadas por el terremoto de mayo, aunque se sabe que fueron una importante parte de las casi 90.000 víctimas totales.
Hubo pueblos relativamente alejados del epicentro del terremoto, como Juyuan (provincia de Sichuan), donde la mayoría de las casas resistieron el sismo de 8 grados de magnitud pero sin embargo la escuela local se derrumbó.
El terremoto sacó a relucir la mala calidad de los materiales con los que se construyen muchas escuelas en China, y despertó las sospechas de corrupción y malversación en gobiernos locales a la hora de conceder los proyectos de centros educativos a constructoras.
Según la agencia Xinhua, la mala calidad de construcción en las escuelas chinas, especialmente en áreas rurales, "es desde hace tiempo una preocupación para muchos", pero tuvo que ocurrir un terremoto para mostrar la gravedad de la cuestión.
La enmienda legal, que entrará en vigor el 1 de mayo de 2009, también obliga a aumentar los estándares de construcción de otros edificios públicos, tales como hospitales, centros comerciales o nudos de comunicaciones.